Varios turistas llegan al aeropuerto de Menorca en un vuelo procedente de Londres, este lunes. Foto: Efe/David Arquimbau Sintes

La crisis de la hostelería y el turismo aviva el miedo a la deflación

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El IPC profundiza en julio su caída y retrocede un 1,6%. La tasa de inflación interanual acumula cuatro meses en negativo, según el dato provisional del INE

Lorena Martín

Varios turistas llegan al aeropuerto de Menorca en un vuelo procedente de Londres, este lunes. Foto: Efe/David Arquimbau Sintes

Barcelona, 30 de julio de 2020 (11:12 CET)

La crisis del turismo y de la hostelería  está golpeando con fuerza la inflación en España. De acuerdo con los datos del INE la tasa de inflación alcanzó en julio su nivel más bajo desde que comenzara la crisis del coronavirus, para profundizar en una caída del -1,6%. Es el cuarto mes consecutivo en el que la tasa de inflación se coloca en terreno negativo y rompe el intento de recuperación de junio, cuando la caída interanual de precios logró reducirse hasta el -0,3%, ensombreciendo el proceso de recuperación económica que avanzó este miércoles el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Esta nueva marcha atrás da argumentos a los economistas que temen que la crisis sanitaria pueda derivar en un escenario deflacionista. Aunque el Banco Central Europeo (BCE) está tratando de bloquear esa posibilidad con tipos negativos y fuertes compras de bonos, pero la crisis empresarial que están viviendo estos dos sectores clave para la economía española, está forzando a los hosteleros a reducir los precios para tratar de ganar clientes.

Este primer avance anticipado por el INE, que se confirmarán el próximo 13 de agosto, estarían recogiendo el esfuerzo que está haciendo el sector turístico para tratar de lanzar ofertas competitivas con las que atraer visitantes. La crisis generada esta semana por la imposición de cuarentenas por parte del Reino Unido a los ciudadanos que regresaran de nuestro país podrían no estar todavía contempladas.

El modelo estadístico retorna a la pre pandemia

El Instituto señala que el estudio se ha realizado con los métodos habituales de recogida presencial anteriores a la pandemia, que dejaron de utilizarse durante los meses de abril, mayo y junio por el coronavirus. Sin embargo, se ha mantenido la recogida por medios telemáticos cuando, por motivos de seguridad sanitaria, no ha sido posible o conveniente realizarla de modo presencial.

El INE subraya también que, “tras la finalización del estado de alarma el pasado 22 de junio, todos los productos que conforman el IPC están disponibles para su adquisición por los ciudadanos”.

Efectos de la pandemia en los precios de bienes y servicios

Debido a la situación de confinamiento de los hogares por la Covid-19, el INE elaboró dos agregaciones especiales en las que se recoge el efecto en los precios de los bienes y servicios que la mayoría de los hogares siguieron consumiendo durante la pandemia, también publicadas en julio.

Los precios de los productos del “Grupo especial bienes Covid-19” —en el que se incluyen los productos de alimentación, bebidas, tabaco, limpieza y artículos no duraderos para el hogar, comida para animales, productos farmacéuticos y cuidado personal— aumentan un 1,8% en julio respecto al mismo mes de 2019, aunque bajan cinco décimas respecto a junio.

El INE destaca también el comportamiento de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas, cuya tasa anual pasa del 2,8% en junio al 2,2% en julio. De ellos, los alimentos frescos alcanzan una tasa del 3,1% -un punto por debajo de la del mes anterior- y los alimentos envasados sitúan su tasa anual en el 1,7%,-tres décimas por debajo de la de junio-.

Por su parte, los precios del “Grupo especial servicios Covid-19” -en el que figuran los servicios de alquiler de vivienda y garaje, la distribución de agua, alcantarillado, recogida de basuras, gastos comunitarios, electricidad, gas, gasóleo para calefacción, telefonía, música y televisión en streaming, seguros, comisiones bancarias y servicios funerarios- disminuyeron un 3% en julio en tasa interanual, seis décimas por debajo de la de junio.

La cuarentena de Reino Unido se nota en las reservas hoteleras en Benidorm

Algo que todavía no se aprecia en el índice de precios pero sí en el sector turístico es la cuarentena impuesta por el Reino Unido a los españoles. A partir del mes de agosto, debía proceder un periodo de recuperación para el sector hotelero de la Comunidad Valenciana. Los profesionales del sector esperaban 600.000 visitantes hasta septiembre, porque las “reservas iban a buen ritmo”, según la patronal del sector de la Comunidad, Hosbec.

Ahora, tras la reimposición de la cuarentena, se espera que se queden por el camino 300.000 reservas hoteleras —solamente en Benidorm y en agosto—. El anuncio de Boris Jonhson ha creado un escenario desconcertante para el sector. En Hosbec calculan pérdidas de 150 millones de euros para los hoteles benidormíes y de unos 200 millones para los establecimientos de la Costa Blanca, según calcula El Mundo.

En cuanto a apartamentos turísticos, Aptur ahora estima que la ocupación de agosto ha caído un 30% (cuando estaba cercana al 50%). Aun y así, el sector no pierde la esperanza de que Reino Unido dé marcha atrás y salve, en la medida de lo posible, una temporada que ya se dio por perdida desde el inicio del estado de alarma.


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