Pablo Hernández de Cos, durante su intervención en el X Encuentro del Sector Financiero. KPMG

El BdE reactiva su alerta sobre la solvencia de la banca

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Pablo Hernández de Cos adelanta que, según los test de estrés de la institución, la banca mediana cotizada sería la que perdería más capital en la prueba

Cristina Triana

Economía Digital

Pablo Hernández de Cos, durante su intervención en el X Encuentro del Sector Financiero. KPMG

Madrid, 15 de octubre de 2019 (04:55 CET)

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, aprovechó su reunión este lunes con toda la plana mayor de la banca española (Banco Santander, BBVA, Caixabank, Banco Sabadell y Bankia) para darles un toque de atención antes de que a partir del próximo 25 de octubre comiencen a presentar sus resultados del tercer trimestre de 2019.

Así, Hernández de Cos adelantó durante el X Encuentro del Sector Financiero de Expansion- KPMG el resultado de los test de estrés que la institución realiza entre la banca española, y que se reflejará en el informe de estabilidad financiera de otoño, que previsiblemente se publicará a lo largo de noviembre. Y, en base a este adelanto, los bancos españoles no deben relajarse en materia de solvencia; especialmente las entidades medianas no internacionalizadas.

"Las necesidades de capital que se producen en el escenario adverso son moderadas a nivel agregado, aunque existe bastante heterogeneidad entre entidades. En concreto, la reducción de la ratio de capital CET1 para las entidades grandes con actividad internacional significativa es de 0,4 puntos porcentuales; de 2,7 puntos porcentuales para el resto de las entidades supervisadas por el MUS (Mecanismo Único de Supervisión) y de 0,6 puntos porcentuales para las entidades menos significativas", señaló el gobernador del Banco de España durante su intervención. 

Aunque Hernández de Cos no citó a ningún banco en concreto, en el grupo de entidades no consideradas grandes e internacionalizadas (Banco Santander o BBVA) supervisadas por el MUS se encontrarían bancos cotizados como Caixabank, Banco Sabadell, Bankia, Bankinter, Unicaja, Liberbank, o otros medianos como Ibercaja o Abanca

No obstante, el gobernador reconoció que la situación era mejor que hace un año, gracias a la reducción de activos tóxicos. "Los resultados que se obtienen son, en general, más favorables que el año pasado, ya que las entidades han aprovechado el último año para reducir su exposición a las variaciones en los precios de algunos activos, como son los activos adjudicados", señaló.

La banca continúa teniendo pendiente nuevas ventas de carteras, aunque en los dos últimos meses no se ha cerrado ninguna. La incertidumbre económica está complicando la negociación en los precios

Un tira y afloja con la incógnita del dividendo

Este mensaje del supervisor llega a menos de dos semanas de que la banca comience la presentación de resultados, incrementando al presión sobre algunas de las estrategias comprometidas por los bancos con el mercado, como es el pago de dividendo. Caixabank, Banco Sabadell o Bankia, por ejemplo, contemplan el pago en efectivo como uno de los ejes de sus planes estratégicos. 

Los bancos, sin embargo, defienden su solvencia contra la presión de los supervisores. Por ejemplo, Jordi Gual, presidente de Caixabank, insistió tras la intervención del gobernador, en que la entidad cuenta con un nivel de solvencia en línea con Europa cuando se analiza su riesgo individual. Es decir, cuando se tiene en cuenta el exceso de solvencia respecto a las exigencias regulatorias.

Por su parte, Banco Sabadell, que lleva muchos meses trabajando en reforzar su solvencia tras el mal resultado de los test de estrés de la EBA el año pasado, adelantó que espera dar un salto cualitativo este año. En este sentido, Jaime Guardiola, su consejero delegado, adelantó que a finales de año podría acercarse al objetivo comprometido para 2020, que es colocar el ratio CET 1 por encima del 12%. Guardiola fue más allá y pronosticó que la entidad podría colocarse entre las tres con mayor solvencia en España.

De hecho, a pesar de la presión argumental de los supervisores, todos los bancos españoles cuentan con suficiente capital para tener libertad a la hora de repartir dividendos y parece que están dispuestos a continuar haciéndolo para no perder credibilidad de cara a los inversores.

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