El fin de los 'bonos patrióticos'

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Los vencimientos de los títulos suponen la mitad de las obligaciones de la Generalitat para este año

24 de julio de 2012 (20:47 CET)

La solicitud de ayuda financiera que la Generalitat de Catalunya pedirá al Gobierno central supondrá el punto final de los bonos patrióticos, una de las vías de financiación alternativas del Govern, exprimida hasta la extenuación en los últimos años por los gabinetes de José Montilla y Artur Mas.

Se trata de la colocación de deuda pública entre los pequeños ahorradores como alternativa a los grandes inversores. Esa idea, con el tiempo, se ha transformado en una soga que ahorca las finanzas catalanas. El mercado está totalmente cerrado y los próximos vencimientos suponen un grave problema financiero: la Generalitat tiene que devolver 2.600 millones este año sólo por este concepto.

“Son la bola de nieve”. Así los describen en los ámbitos financieros. Se trata de unos instrumentos de financiación muy caros y a los que se ha recurrido, por lo tanto, a “la desesperada”.

Las primeras emisiones, en las etapas Castells y Mas-Colell, fueron un éxito, pero poco a poco la eficacia se ha erosionado. “Cada vez, el margen de renovación es menor por lo que la presión para colocar bonos a más plazo (hasta 24 meses) era mayor. De modo que su venta se ha encarecido notablemente”, explica a Economía Digital una alta fuente financiera.

Cómo la tarjeta de crédito

Las entidades financieras han exigido más primas con cada operación por vender los bonos patrióticos, un producto que además competía directamente con las estrategias de inversión ofrecidas por los bancos a sus propios clientes.

La última emisión costó a la Generalitat el 4,5% de interés a un año y el 5% de rendimiento a 24 meses, sin contar los márgenes bancarios. Se captaron 2.234 millones con una demanda del 66% para los títulos con vencimiento mayo de 2013. En total, contando las primas pagadas a las entidades colocadoras, el coste de la operación ha superado el 6%. El tripartito estrenó las referencias con costes inferiores al 5%.

En términos de finanzas personales, los bonos patrióticos son el equivalente a sacar dinero en el cajero con la tarjeta de crédito. “Pides 100 euros y te quedas con 80 por que 20 son comisión, pero necesitas desesperadamente esos 80 euros, aunque hacen crecer tu deuda”.

Más papel

Y la deuda de la Generalitat se ha disparado exponencialmente. Mediante este mecanismo se han captado casi 12.000 millones en cuatro emisiones. La mayoría de los vencimientos se han pagado con más papel, o sea con más bonos: la segunda tanda pagó la primera y así hasta la cuarta.

Con los mercados saturados, y el grifo mayorista cerrado, el próximo vencimiento del 21 noviembre de 2012 suponía un problema de más de 2.600 millones de euros. Esa será la cantidad mínima que Catalunya pedirá al Estado para devolver a los ahorradores la inversión en títulos de la Generalitat, de forma que su cumplimiento parece garantizado.

“Podrían poner en marcha un quinta emisión, pero la falta de confianza, de dinero fresco y el coste de la operación aconsejan no repetir la experiencia”, apuntan altas fuentes financieras. A modo de ejemplo, la solvencia de Catalunya ha sido degradada por algunas agencias internacionales hasta bono basura.

En la Generalitat abundan en la teoría: “si finalmente se opta por el fondo autonómico –oficialmente aún no se ha tomado la decisión—no harán falta otras vías de financiación”, explican en el entorno del conseller Mas-Colell.
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