El vicepresidente del BCE defiende la regulación de la "banca en la sombra"

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JORNADAS DE SITGES

Cristina Farrés

De izquierda a derecha, el vicepresidente del BCE, Vítor Constâncio; el consejero de Economía catalán, Andreu Mas-Colell; y el gobernador del BdE, Luis María Linde
De izquierda a derecha, el vicepresidente del BCE, Vítor Constâncio; el consejero de Economía catalán, Andreu Mas-Colell; y el gobernador del BdE, Luis María Linde

en Sitges, 30 de mayo de 2015 (11:38 CET)

El Banco Central Europeo (BCE) está especialmente ocupado en gestionar la resaca de la crisis. En un momento en el que la institución presidida por Mario Draghi debe defender a capa y espada un plan de estímulos que se ha criticado por llegar tarde y ser demasiado expansivo, el número dos de la institución, Vítor Constâncio, señaló este sábado en la XXI reunión del Círculo de Economía en Sitges (Barcelona) la actual preocupación del regulador: controlar la denominada banca en la sombra.

"Es uno de los riesgos potenciales incipientes", manifestó en una sesión marcada por los oradores que le precedieron y siguieron en la sala, el líder de ERC, Oriol Junqueras, y el Presidente del Estado, Mariano Rajoy.

Mayor intestabilidad

El banquero italiano indicó que este tipo de productos han proliferado en Europa frente al letargo que vive el sector financiero y que el movimiento de dinero para inversiones mediante estos vehículos genera más inestabilidad por, precisamente, la falta de control.

Defendió el plan Draghi, pero destacó que la recuperación de un país no se puede apalancar exclusivamente en el BCE. "Las políticas expansivas apoyan la recuperación", declaró, pero son necesarias las reformas. Las mismas que aplaudió minutos antes el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, quien presentó a Constâncio como el representante de la "ortodoxia flexible".

Banca española

El italiano sentenció que la apuesta por estas políticas era la alternativa posible para ofrecer las "condiciones de estabilidad económica, desarrollar un sistema financiero justo, resiliente y con base nuestro futuro económico".

El vicepresidente del BCE pasó de puntillas sobre los problemas y retos particulares de la banca española. El foco de su discurso fue el marco europeo y eludió contestar a las preguntas directas. "Nuestra tarea no incluye la supervisión de la conducta de la empresa, eso es responsabilidad de otras instituciones", afirmó, por ejemplo, al ser preguntado por la crisis de las preferentes.

Tampoco entró en materia al contestar la pregunta sobre las demandas independentistas catalanas, algo ineludible al estar en Barcelona: "Es una cuestión que deben decidir los estados miembros, nosotros no estamos implicados. Sólo somos un banco central". 

Crisis del Banco de Madrid

Se unió a la política de hacerse el sueco Linde, al ser inquirido por otro de los episodios que han sacado los colores a nivel internacional de la banca española: la crisis de Banco de Madrid. "El BCE ha trabajado con transparencia absoluta", declaró para remitirse a la "información que está colgada" en el portal del regulador. Allí se puede consultar una nota emitida hace semanas sobre la cuestión.

"Es un caso excepcional que no tiene nada que ver con la crisis previa de las cajas de ahorros", apostilló.
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