El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, está satisfecho porque España cumple con el déficit, pero ahora la patata caliente no son las CCAA sino la Seguridad Social. EFE/Mariscal

España cumple con el déficit pese al lastre de la Seguridad Social

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España rebaja el déficit a septiembre hasta el 1,51% del PIB, muy por debajo del objetivo del 3,1%, pero la Seguridad Social incrementa sus números rojos

Xavier Alegret

Economía Digital

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, está satisfecho porque España cumple con el déficit, pero ahora la patata caliente no son las CCAA sino la Seguridad Social. EFE/Mariscal

Barcelona, 28 de diciembre de 2017 (18:00 CET)

España ha logrado darle la vuelta a la tortilla del control presupuestario. Este año va a salir definitivamente de la lista negra de incumplidores con el déficit de Europa, de la que escapó en 2016 por los pelos y con un objetivo muy superior (4,6% del PIB), al asegurarse quedar por debajo del 3,1%. Pero han cambiado tanto las cosas que, tras años apretándoles el cinturón, ahora las cumplidoras son las CCAA, mientras que la patata caliente es la Seguridad Social.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, estaba de enhorabuena este jueves: el objetivo de déficit comprometido con Bruselas está “al alcance de la mano”, dijo. De hecho, a septiembre, no llega ni a la mitad, con el 1,51% del PIB. Aunque en el último trimestre suele elevarse, los 17.465 millones de déficit son el 45,7% menos que en septiembre de 2016.

El déficit del 1,51% del PIB de todas las administraciones públicas españolas es el resultado del superávit de las CCAA y las administraciones locales y el déficit del Estado y de la Seguridad Social, que se ha convertido en el gran lastre: que mientras que la administración central reduce su desequilibrio, el de la Seguridad Social se incrementa, y con la hucha de las pensiones camino de quedar vacía.

Tras años apretándoles el cinturón, ahora las cumplidoras son las CCAA (y la patata caliente es la Seguridad Social)

La administración central del Estado redujo su déficit hasta noviembre el 35,1% interanual, con 18.217 millones de euros, el 1,56% del PIB. Esta disminución se produjo gracias a un recorte del 2,1% del gasto, hasta 183.373 millones, y un incremento del 3,7% de los ingresos, hasta los 165.156 millones, gracias a la recuperación económica: la recaudación de impuestos creció el 4,7% apoyada en el IVA, IRPF y patrimonio.

Las administraciones autonómicas y locales –principalmente ayuntamientos y diputaciones– cumplen. Pese a que no todas las CCAA logran el superávit, de media presentan hasta octubre –los datos de las diferentes administraciones no siguen el mismo ritmo de publicación– un superávit de 1.267 millones, el 0,11% del PIB. Las que todavía no cumplen son Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid, Murcia y la Comunidad Valenciana.

Las corporaciones locales tenían hasta septiembre un superávit de 5.919 millones, el 11,2% más (y el 0,51% del PIB).

La viabilidad del sistema de pensiones

Mientras tanto, la Seguridad Social no solo no logra entrar en superávit sino que incrementa su déficit, hasta los 6,877 millones en los primeros nueve meses del año (el 0,59% del PIB). Esta es una de las principales patatas calientes del Gobierno en materia económica, ya no tanto por el control presupuestario como por el pago de las pensiones y la viabilidad futura del sistema.

El déficit de la Seguridad Social ha provocado que el ministerio de Empleo haya ido vaciando la hucha de las pensiones, que en 2011 superaba los 65.000 millones, hasta poco más de 10.000 millones. Además, con truco: pidió un crédito para pagar la extra de Navidad de los pensionistas, de manera que evitó así dejar la hucha temblando, aunque sea atrasar el problema y añadirle intereses.

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