Hormigón prefabricado para los pijos de Barcelona

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La inmobiliaria de la Banc Sabadell comercializará unas singulares viviendas de carácter modular en Sant Andreu de Llavaneres

El exdircom de Banc Sabadell, Ramón Rovira. ED

02 de julio de 2014 (22:05 CET)

Banc Sabadell ha viajado al futuro para averiguar cuáles serán las tendencias inmobiliarias que en una década dominarán el mercado español. El mismo que en cinco años ha acumulado pisos vacíos que no tienen salida comercial, un skyline sin apenas grúas y empresas en quiebra.

La entidad ha analizado los cambios económicos, pero también sociales, culturales y demográficos del país y cree haber dado con una posible salida para el sector. Se trata de módulos habitables o casas prefabricadas que en no más de diez años podrían ser más habituales de lo que pensamos.

La idea la comercializará su inmobiliaria, Solvia, que a partir de la próxima primavera prevé levantar hasta 10 viviendas unifamiliares de hormigón de 170 metros cuadrados distribuidos en tres plantas, incluido un subterráneo, en la localidad costera de Sant Andreu de Llavaneras, uno de los oasis de la sociedad catalana en el litoral barcelonés. Es decir, la zona pija de esta parte de la costa.

Listas en 2015

Los módulos habitables se venderán en esta localidad, pero antes harán un viaje por carretera desde Solsona (Lleida). La empresa Compac Habit las construirá a partir de octubre con el objetivo de que estén listas el próximo enero, según explica la directora de innovación inmobiliaria de la inmobiliaria, Anna Guanter.

La apuesta es arriesgada, tal y como reconoce el director del banco, Miguel Montes. Se trata de construcciones poco habituales en el mercado español, todavía anclado en un modelo de hace 50 años. Pero esperan conseguir un revulsivo que pase página a una etapa negra para el ladrillo español.

300.000 euros por cada vivienda

Con todo, esta propuesta de Solvia no estará hecha para todos los bolsillos. Las plantas montadas en Sant Andreu de Llavaneres costarán unos 300.000 euros y estarán sujetas a cambios. Hasta el punto de que Solvia propone que si el cliente quiere añadir un nuevo módulo, lo pueda hacer. Así tendrían una casa a la carta. La entidad busca diseñar un formato en el que las paredes de la casa se ajusten a las necesidades de cada familia y no justo al contrario, como hasta ahora. Nuevas soluciones para un nuevo mercado post-crisis.
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