La banca, dispuesta a dejar caer Reyal Urbis

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Santander y Popular rechazan la propuesta de convenio a una semana de que aspire el plazo para evitar el concurso

El presidente de Reyal Urbis, Rafael Santamaría

15 de febrero de 2013 (13:35 CET)

Reyal Urbis está al borde del concurso de acreedores. En la mañana del viernes, el pool de bancos acreedores ha bloqueado el acuerdo para refinanciar el pasivo. La reestructuración de la deuda, necesaria para la continuidad del conglomerado, queda en el aire.

Santander, Popular, Royal Bank of Scotland y Barclays son los principales grupos que prestaron a la inmobiliaria dirigida por Rafael Santamaría. En conjunto, los créditos ascienden a 1.400 millones. Otros 700 millones están en manos de la SAREB, el banco malo, que heredó los préstamos de entidades como Bankia. La sociedad dirigida por Belén Romana se ha mostrado más flexible.

Deudas públicas


Descontadas las entidades de crédito, el mayor acreedor es Hacienda. Reyal debe 400 millones en impuestos. El gobierno español se ha mostrado, como la SAREB, más sensible con la propuesta presentada por Santamaría para evitar la entrega de los libros al juzgado de turno. La inmobiliaria tomó, además, 215 millones del Instituto de Crédito Oficial.

Santamaría ha puesto sobre la mesa que los bancos liberen las garantías de algunos activos del grupo. Están valorados en 300 millones y se podrían colocar en el mercado con cierta facilidad. Con el capital obtenido, se afrontarían los vencimientos inmediatos. Ni Emilio Botín (Santander) ni Ángel Ron (Popular) darán ese balón de oxígeno.

Provisiones

A diferencia del mayor concurso hasta la fecha, el de Martinsa Fadesa, que también involucró a los grandes bancos, las entidades ya tienen provisionadas las hipotéticas pérdidas que generaría la quiebra de Reyal. Desde esta posición, entienden que la entrada en concurso desembocaría en un resultado menos perjudicial al que Santamaría propone por ahora, que equivaldría a una quita de 300 millones de euros, y que, hoy por hoy, favorece a las administraciones públicas.

Además consideran que el esfuerzo entre los acreedores no está adecuadamente repartido. Las administraciones públicas no afrontan, por ahora, ninguna pérdida. Reyal dispone de una semana para lograr el pacto. El 24 de febrero finalizan los cuatro meses que tiene para entenderse con los acreedores y evitar el concurso. De darse la situación, sería el segundo mayor proceso de la historia, con más de 4.000 millones en deudas, y millones de metros cuadrados en toda España volverían a los balances bancarios.

Este último extremo podría decantar la partida en favor de Santamaría.

Resultados

Entre enero y septiembre de 2012, Reyal Urbis perdió 258 millones de euros, el 89% más que en los nueve primeros meses de 2011, lastrada principalmente por la menor venta de viviendas.
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