Las multinacionales europeas comienzan a ganar dinero por pedir préstamos

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La rentabilidad negativa de bonos corporativos como los de Nestlé, Shell, Novartis o Vivendi hace que las empresas no sólo se financien gratis sino que también obtengan beneficios por depender del dinero ajeno; la distorsión sin precedentes podría extenderse a otras grandes empresas más

Fotografía tomada con velocidad de obturación lenta que muestra el símbolo del Euro en Fráncfort, Alemania

desde Madrid, 07 de febrero de 2015 (19:56 CET)

Prestar dinero a las multinacionales europeas está dejando de ser negocio. En lugar de obtener un interés por el dinero cedido, los inversores registran pérdidas por ello. La rentabilidad negativa, que había llegado a los bonos soberanos, también se ha extendido al mundo corporativo en Europa. Ya no sólo se trata de los títulos emitidos por los gobiernos de Alemania, Francia, Finlandia o Austria sino también por los de grandes multinacionales como Nestlé, Shell, Novartis, Vivendi, Unibail Rodamco o Gaz de France.

La insólita situación, que beneficia a un puñado de multinacionales europeas, se extenderá a otras grandes empresas con emisiones de bonos en euros. La moneda en la que se emite los títulos es un factor clave para entender la alocada coyuntura. "Desde que Mario Draghi anunció en enero la compra masiva de deuda soberana, los intereses se han desplomado. Y todos esperamos que lo sigan haciendo, por lo que veremos rentabilidades negativas en una mayor cantidad de bonos", explica Javier Domínguez, socio director de Auriga Global Investors. 

Intereses en el subsuelo

La sociedad de valores de Domínguez cuenta con más de 2.200 bonos. Y de ellos, 149 están ofreciendo rentabilidades negativas, es decir, que el inversor en lugar de ganar dinero, como se espera, termina perdiéndolo. El bono de la inmobiliaria Unibail-Rodamco, que vence en septiembre de 2016 está ofreciendo una rentabilidad del -0,23%, el de Phillips Morris, con vencimiento en marzo de 2016, aporta un interés del -0,20% y el del banco holandés Rabobank, otorga el -0,62%.

"Con estas inversiones no se busca rentabilidad, sino estabilidad", explica Domínguez, que augura que los signos negativos se extiendan a una mayor cantidad de empresas.

No necesariamente se pierde

Aunque los bonos empresariales no son tan seguros como los soberanos –con el respaldo de un gobierno detrás— los inversores interpretan que las grandes multinacionales europeas ofrecen prácticamente las mismas garantías que los Estados.  Al ser considerados como seguros, los bonos de las grandes multinacionales pueden venderse con relativa facilidad, lo cual los convierte prácticamente el dinero contante y sonante.

Pero el hecho de que la rentabilidad sea negativa no necesariamente implica que el inversor perderá. Si los tipos de interés caen aún más, tal y como se prevé, los compradores de bonos en negativo podrían ganar al venderlos con sobreprecio si continúan su caída libre. Y las empresas que manejen dinero en otra moneda, podrían beneficiarse aún más si el euro, en mínimos en los últimos 10 años, se recupera.

Las distorsiones de Draghi

La caída inédita de la rentabilidad de los bonos corporativos por debajo de cero obedece a la agresiva política de Draghi, que ha decidido que el BCE debe cobrar dinero por resguardar dinero. Además, los peligros de la deflación hacen menos descabellada una inversión de este tipo.

"Esto arrastrará a los tipos de interés a unas caídas mayores. En julio de 2012, España pagaba por los bonos a 10 años el 7% de interés. Ahora ese interés se ubica en el 1,5%", explica Domínguez. Y el panorama no parece cambiar en el corto plazo. El BCE comprará deuda durante 19 meses, lo que garantiza una larga vida a la distorsión.

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