Los comerciantes catalanes desacatarán la ley redactada en Madrid

“Seguiremos los pasos del País Vasco y Navarra: incumpliremos la ley de horarios comerciales diseñada por el gobierno central”, asegura Miguel Ángel Fraile, secretario general de la Confederació de Comerç de Catalunya

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Los comerciantes catalanes han decidido mostrar los colmillos aunque, quizá en el fondo, no quieren morder e intuyen que tampoco les hará falta. A pesar de que la decisión de declarar a Barcelona como municipio turístico y, por tanto, permitir la libertad horaria domingos y festivos tiene el apoyo de parte de los comerciantes, las entidades han cerrado filas y ya anuncian una insumisión a la norma redactada desde Madrid.

Conocedor del comercio español, Miguel Ángel Fraile, gerente general de la Confederació de Comerç de Catalunya, cercano a las políticas comerciales de los partidos nacionalistas (ERC y CiU) llama a una insumisión legal contra la libertad horaria que ha puesto sobre la mesa en gobierno de Mariano Rajoy.

–Los comerciantes rechazan la posibilidad de trabajar más horas. ¿Estamos frente a un ‘aburguesamiento’ del colectivo?

–No es una cuestión de aburguesamiento, sino de que si se liberalizan los horarios, el pequeño comercio no será capaz de competir con las grandes superficies. Habrá un desplazamiento del consumo hacia el domingo y los festivos y no todos podrán aguantarlo. Está demostrado que liberalizar los horarios comerciales no es sinónimo de más ventas. País Vasco no abre ningún domingo, Catalunya abre 8 y Madrid, 22. Pues en cuatro años de crisis, Madrid ha perdido el 17% de las ventas en comparación con el 9% de España y el 5% en Catalunya, según el informe de comercio español.

–¿Quién elabora ese informe?

–Nosotros, pero lo hacemos con datos del INE, del ministerio de Trabajo. Son todas cifras de organismos oficiales.

–Si la libertad de horarios es tan perjudicial ¿por qué diferentes sectores insisten en su conveniencia?

–Está claro: si la facturación de las grandes superficies (que se llevan el 20% del mercado de alimentación y productos básicos) y las de los supermercados (que obtienen un 45%) no crece en tiempos de crisis, pues sólo tienen la opción de comerle mercado al pequeño. Y la liberalización de horarios es la mejor manera de hacerlo.

–Pero no sólo los grandes. La organización de consumidores OCU también se ha mostrado favorable a la medida

–Sí, pero Facua, una organización muy importante de consumidores, está en contra. Hay que analizar el tema desde varias perspectivas porque una modificación brusca afectaría el modelo comercial español que –no nos equivoquemos– es un modelo de éxito. Algunos comercios del centro de Barcelona, la mitad, donde tienen muchos compradores turistas, están en contra de la medida de liberalizar los horarios. Y en Paseo de Gràcia hay marcas como Dolce&Gabanna que ni abren los domingos y festivos permitidos.


–¿Está perdiendo el comercio catalán un mercado que ganan comerciantes paquistaníes y chinos, dispuestos a trabajar muchas más horas?

– No competimos con ellos, porque este tipo de comercios tienen costes internos más bajos y precios de productos altos porque están para compensar las horas que trabajan de más. Yo creo que habría que analizar si este modelo de negocio es correcto y también deberíamos preguntarnos por qué el éxito empresarial de los chinos en este tipo de negocios sólo se han producido en España y no en otros países.

–¿Quiere decir que aquí pueden incumplir las normas con más facilidad?

–Puede haber algo de esto y también de que en España entra todo tipo de productos chinos no se sabe muy bien cómo ni con qué garantías.

–¿Apoyan los comerciantes inmigrantes apoyan la libertad horaria?

— Nosotros hemos hecho un trabajo con ellos. Hemos visitado unos 2.600 comercios, le damos información legal e intentamos que las asociaciones de comerciantes chinos, paquistanís, marroquís y muchos otros se terminen integrando. Algunos quieren esa libertad, pero otros trabajan las mismas horas que un autóctono.

–¿Cuántos comercios están adheridos a su entidad?

–350 asociaciones, unas 90.000 empresas comerciales.

–¿Y cuántos comercios de inmigrantes son miembros?

–No contamos con ese dato, no se han hecho estudios ni mediciones.

–¿Tiene esperanza que finalmente la liberalización horaria en municipios turísticos no se lleve a cabo?

–Si se llega a aplicar, Cataluña desconocería esta ley. Entonces seguiremos los pasos del País Vasco y Navarra: incumpliremos la ley de horarios comerciales diseñada por el gobierno central. Ellos llevan tres décadas haciéndolo y nadie les dice nada. En País Vasco no abren ni un domingo y Navarra abre cuatro cuando la ley española les exige, como mínimo, ocho. Aunque yo creo que con todo el rechazo que esto ha generado, Mariano Rajoy, si tiene un poco de sentido común, no lo llevará adelante. Aunque, ya sabemos que el sentido común es el menos común de los sentidos. Así dicen por ahí.

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