Los indicios de delitos mafiosos facilitaron el cierre de Megaupload y Megavideo

Los expertos coinciden en que la intervención policial no habría sido tan contundente de tratarse sólo de un presunto delito de propiedad intelectual

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La contundencia del FBI cerrando de un plumazo las webs Megaupload y Megavideo el pasado 20 de enero sorprendió a todos los internautas, pero tuvo ante todo un motivo: los indicios de que Kim ‘Dotcom’ y su equipo habían tejido una red de blanqueo de capitales que podía incluso tener derivaciones mafiosas de otra índole.

«Si sólo se hubiera tratado de una infracción de derechos de propiedad intelectual, aunque fuese a gran escala, no sería tan sencillo haber actuado con esa contundencia. Pero ha habido una investigación exhaustiva durante cinco años que ha aportado las pruebas de que otras actividades delictivas se estaban produciendo», asegura Norman Heckh, director del área de Tecnologías de la Información y la Comunicación de Deloitte.

Hechk nos explica un poco mejor cómo actuaba Megavideo: «tenía un sistema por el que los titulares de derechos infringidos podían retirarlos o pedirle al administrador que los retirara porque se estaban infringiendo sus derechos. Pero previamente Megaupload se hacía copias de los contenidos y poco después los ponía disponibles para los usuarios otra vez. Esto es, se reían en la cara de los titulares de los derechos de autor».

Un susto importante

El experto de Deloitte y otro coinciden en que el FBI ha dado un «puñetazo en la mesa» que no va a acabar con la piratería en Internet, pero que puede ser el inicio de un nuevo paradigma: «Habrá que ver cuando el susto haya pasado si sigue existiendo el problema, y no creo que exista de forma tan elevada. Porque al principio, el susto paraliza». De hecho, decenas de webs que tenían enlaces a contenidos sin pagar derechos de autor ya los han eliminado para evitar ponerse en el disparadero.

José Domínguez, director del departamento de IT/IP de E&Y Abogados, tiene claro sin embargo que seguirá habiendo resquicios para ofrecer servicios como los de Megavideo «siempre que haya zonas protegidas porque les interesa que vengan inversores a situar allí sus servidores. Serán zonas impunes por un tiempo hasta que dejen de serlo». En opinión de Domínguez, el error de la red de Kim Schmitz fue estar establecido en Hong Kong (los servidores) y vivir en Nueva Zelanda, ambos países con acuerdos con EE.UU.

Irán o China

Asegura Domínguez que «si ese servidor hubiera estado en Irán en vez de Hong Kong hubiera sido mucho más difícil el actuar. Pero Hong Kong está bajo el auspicio de China con un entramado jurídico muy diferente al chino y muy británico. El servidor estaba allí por la capacidad de aprovecharse de sus ventajas fiscales. Para más seguridad, Kim ‘Dotcom’ tendría que haber buscado para el servidor y para él mismo unos países donde la aplicación extraterritorial no se pudiera ejecutar. Tal vez Irán, por poner un ejemplo».

China podría ser el siguiente alojamiento de una actividad similar a Megavideo. Domínguez asegura que, dentro de la batalla actual EE.UU.-China, la propiedad intelectual es sólo una de las armas: «los chinos entienden la propiedad intelectual perfectamente. pero ellos no son creadores sino copistas. Tienen claro que si imponen leyes restrictivas de protección de la obra rompen con un elemento esencial para su desarrollo». Por ello son tolerantes con la copia que en occidente se considera ilegal. Aunque, aseguran estos expertos, conforme el país se vaya desarrollando lo irán haciendo también sus leyes de derechos de autor.

Economía Digital

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