Las hipotecas cambian en España. Fuente: Pxhere

Luces y sombras de la nueva Ley Hipotecaria: así te afecta

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El nuevo marco legal suaviza las condiciones para los desahucios y busca que los clientes conozcan los detalles sobre su préstamo

Barcelona, 23 de junio de 2019 (13:54 CET)

La entrada en vigor de la nueva Ley Hipotecaria –el pasado lunes– saca a relucir muchas dudas para los usuarios. ¿Serán más caras las hipotecas? ¿Beneficia a los usuarios? ¿Cómo va a afectar a la oferta hipotecaria? Lo cierto es que la guerra hipotecaria ha comenzado. Los expertos auguran un encarecimiento de los préstamos con la entrada en vigor de la normativa. 

La ley busca que los clientes conozcan todos los detalles de su préstamo y sepan qué están firmando. El objetivo es reducir las demandas en este sector por temas como las cláusulas suelo o el Índice de Referencia de Préstamos hipotecarios (IRPH). Además, el reparto de gastos entre cliente y entidad financiera es más equitativo. Antes, el hipotecado pagaba todo y ahora sólo pagará la tasación y las copias de notario.

Se suavizan las condiciones para los desahucios: el banco no podrá ejecutar la hipoteca hasta que el cliente no acumule 12 meses de impagos

Por otro lado, se suavizan las condiciones para los desahucios. El banco no podrá ejecutar la hipoteca hasta que el cliente no acumule 12 meses de impagos o el 3% del préstamo en la primera mitad del contrato, mientras que antes de la nueva ley el margen era de sólo 3 meses. En la segunda mitad del préstamo, el plazo para el desahucio es de 15 meses o el 7% de la hipoteca.

La inestabilidad política en España ha ido retrasando la entrada en vigor de la nueva ley hipotecaria –que ha sido el último país en acatar las directrices de la Unión Europea–. El 2017, el Gobierno de Rajoy aprobó un primer proyecto de ley que luego fue modificado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Finalmente, no llegó al congreso hasta el 21 de febrero de 2019.

Los bancos podrán "robarse" hipotecas

La normativa facilita la subrogación de la hipoteca, que significa cambiar el préstamo de un banco a otro. Con su entrada en vigor, desaparece la comisión de subrogación, que oscilaba entre el 0,25% y el 1% en función del año en el que se compró la vivienda. Es posible que los bancos se “roben” las hipotecas entre sí, pero para que la pugna no sea muy agresiva, la ley impone unos costes para el banco que quiere hacerse con el préstamo de otra entidad.

La reforma legal prohíbe la obligación de tener que contratar un seguro u otro producto como condición. Sin embargo, las entidades pueden hacer rebajas en sus tipos de interés a sus clientes si estos contratan, por ejemplo, el seguro de hogar. El primer banco en mover ficha ha sido Santander. Este jueves volvió a entrar en la guerra por las hipotecas, con una oferta flexible. Otros, como ING o Bankinter, publicitan bonificaciones, que hasta ahora no daba a conocer al público.

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