Iberdrola, Ignis, Reganosa, Acciona… Seis supervivientes en el ‘maratón’ por el hidrógeno en Galicia
La Asociación Gallega del hidrógeno (AGH2) revela en su último informe que apenas siguen en pie media docena de los más de 30 proyectos identificados al término del año 2024
El tramo Guitiriz-Zamora que conecta Galicia a la red de hidrógeno verde de la Meseta se queda, de momento, sin ayudas europeas
El aluvión de proyectos de hidrógeno en suelo gallego tropieza en su paso del papel a la realidad. Así lo certifica el último informe de seguimiento de la Asociación Gallega del hidrógeno (AGH2), que revela que de la treintena de iniciativas anunciadas en su momento, tan solo una quinta parte (seis) continúan en pie.
«El foco se ha desplazado desde el anuncio de proyectos hacia la demostración de viabilidad real», destaca la entidad, que subraya que «el ecosistema del hidrógeno verde en Galicia ha entrado en una fase de criba y consolidación» tras una etapa inicial «de impulso mediático».
De la treintena de proyectos identificados por la AGH2 a finales de 2024, tan solo seis se mantienen en pie. Entre todos ellos suman una inversión total de unos 1.062 millones de euros, de los cuales casi la mitad (500) se corresponden al proyecto Green Meiga.
Así se denomina la iniciativa impulsada por Iberdrola y Foresa (filial química de Finsa) para producir en Begonte (Lugo) 100.000 toneladas anuales de metanol verde a partir del año 2027. A más distancia (181 millones de euros) se encuentra el proyecto Triskelion, que ha sido considerado como estratégico por la Xunta de Galicia, y mediante el cual Forestal del Atlántico espera producir 52.000 toneladas anuales de metanol verde en Mugardos.
Los grandes proyectos de hidrógeno en Galicia
A 170 millones asciende la inversión de Ignis para su doble planta en suelo coruñés. Y es que la compañía, socia de Alcoa en San Cibrao, pretende levantar unas instalaciones en el polígono de A Grela para la producción de un hidrógeno renovable que sería trasladado al puerto exterior de A Coruña (Punta Langosteira) para su uso en una segunda planta dedicada a la generación amoniaco verde.

Reganosa y la lusa EDP, por su parte, contemplan una inversión de 156 millones de euros para la producción de unas 16.000 toneladas anuales, mientras que Acciona y Plug Power construirán en Morás (Arteixo) una planta de hidrógeno verde renovable que contará con un electrolizador de 20 megavatios (MW) de capacidad que le permitirá alcanzar una producción máxima de 2.990 toneladas al año de hidrógeno limpio.
Por último, Univergy, la empresa hispano-japonesa que se alió con la Autoridad Portuaria de Vigo, invertirá unos seis millones de euros para el proyecto de hidrógeno verde Julio Verne, de dos megavatios de potencia.
Los deberes pendientes para el hidrógeno
Esta media docena de proyectos es la que sigue en pie en Galicia, si bien desde AGH2 ponen de relieve que ninguno de ellos está incluido en el IPCEI Hy2Use (proyectos importantes de interés común europeo). A juicio de la entidad, esto «sitúa a la comunidad en desventaja frente a Andalucía, Asturias o País Vasco en cuanto a financiación europea directa garantizada».
En el informe, AGH2 recalca que «la viabilidad económica es el filtro determinante» y que «los proyectos sin modelo de negocio cerrado tienden a quedar paralizados». Es por ello que en la asociación consideran que «el mercado europeo del hidrógeno entra en una fase de selección natural” y que solo «los proyectos con modelos de negocio maduros avanzan”, si bien se encuentran algunas piedras en el camino.
Entre ellas, desde la AGH2 mencionan como principales barreras del sector la «falta de competitividad económica frente al hidrógeno gris y los combustibles fósiles sin apoyo público», los «elevados costes de producción por electrólisis y precio de la electricidad renovable» y la «ausencia de demanda consolidada». «Sin offtake agreements, la financiación bancaria es inviable», lamentan, antes de denunciar las «limitaciones en infraestructuras de transporte y almacenamiento de hidrógeno».
A estos factores se suman la «mayor prudencia de inversores privados ante incertidumbre sobre costes, regulación y demanda futura», los «plazos administrativos prolongados que retrasan significativamente la ejecución», así como los «retrasos en la red eléctrica gallega».
En el lado opuesto, como principales acicates del sector se encuentran la existencia de hubs energéticos portuarios en A Coruña, Ferrol y Vigo, la reconversión de As Pontes y Meirama en polos industriales tras el adiós de las centrales térmicas. A ellos se suman la condición de Galicia como bastión de las renovables (suponen el 84,6% de la energía producida en la comunidad) y la presencia de industria pesada y gigantes del transporte marítimo como potenciales clientes.