La contradicción de Pardo de Vera: dice que no era competente para contratar a la novia de Ábalos pero sí para echarla

La expresidenta de Adif señala en su declaración como testigo en el Tribunal Supremo por el ‘caso mascarillas’ que no era competente en Ineco y que solo se limitó a enviar el currículum de Jéssica Rodríguez, aunque, cuando se enteró de su relación con Ábalos, decidió que había que poner fin a su contrato

La expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, sale del Tribunal Supremo, a 15 de abril de 2026, en Madrid (España)

La expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, sale del Tribunal Supremo, a 15 de abril de 2026, en Madrid (España). Jesús Hellín / Europa Press

Isabel Pardo de Vera ha reconocido que envió al neco el currículum de Jéssica Rodríguez, que fue pareja de José Luis Ábalos, pero sin exigencias para que fuera contratada. La expresidenta de Adif ha señalado este miércoles en el juicio en el Tribunal Supremo por el ‘caso mascarillas’ que llegó a llamar al entonces ministro de Transportes para decirle que no iba a permitir la continuidad de la mujer al enterarse de que tenían una relación, porque se daba un «conflicto de interés claro».

Durante su declaración como testigo, Pardo de Vera ha defendido que ella no era competente en Ineco y que «mandar un currículum no supone absolutamente nada».

«Yo nunca lo transmití como una exigencia, porque no tengo competencias de dar órdenes ninguna a Ineco. Simplemente lo que hice con ese currículum fue trasladárselo a la presidenta de Ineco diciendo que había llegado de parte del Gabinete del ministro», en concreto de Koldo García, según ha indicado, y por si encajaba en alguna vacante, y ha añadido que no conocía de nada a Jéssica.

Pardo de Vera ha asegurado que tardó tiempo en enterarse de que Ábalos «había tenido una relación con esa persona» y que ahí se decidió que tocaba poner fin al contrato de Jéssica, porque «eso sí que es un conflicto de interés claro».

«Llamé al ministro y le dije que no era posible continuar la relación contractual de esta persona. A lo que el ministro me contestó: ‘Lo que tú hagas, por supuesto, faltaría más, bien hecho estará’. Y yo ahí doy por concluido esto», ha relatado.

Compra de mascarillas 

Respecto a la adquisición de mascarillas, Pardo de Vera ha afirmado que no tuvo ninguna intervención en la decisión de que fueran cinco millones las unidades a comprar por Adif. «Venía ya definido» por Transportes, ha expresado, para añadir que desconoce si había algún estudio que justificara esa cantidad.

«Es una orden ministerial que acota que ha de ser por tramitación de emergencia y además que han de ser cinco millones. Por lo tanto, Adif ahí no tiene ningún papel», ha indicado, a la vez que ha dicho que no recibió «ninguna instrucción».

Y ha manifestado que los resultados de esa compra, que se adjudicó a Soluciones de Gestión, la empresa presunto epicentro de la trama, «fueron satisfactorios» y que se realizó un análisis de riesgo.

«Creo que mi equipo tomó una solución acertada. No sé lo que hubiese pasado si no hubiese tomado otra decisión respecto a la situación de tensión de mercado en el que nos encontrábamos», ha defendido.

Relación «de respeto, cordial y afable» con Ábalos

Igualmente, Pardo de Vera ha afirmado que le extrañó ver a Aldama, una persona que no pertenecía al Ministerio, «varias veces» en Transportes, y por ello le preguntó a Ábalos, «por curiosidad», el motivo.

«A mí alguna vez me citaban para despachar con el ministro y yo llegaba a despachar con el ministro y no estaba, y yo preguntaba. Y alguna que otra vez me encontré que en el despacho del ministro estaban Koldo y Aldama, cosa que me chocaba, aunque solo sea por un código ético profesional, institucional», ha sostenido.

Ha asegurado que su relación con Ábalos siempre fue «de respeto, cordial, afable», de ahí que ella le comentara directamente lo que le preocupaba y le provocaba «cierto desasosiego».

«Y una vez le conté que me preocupaba que muchas veces que él no estaba en el despacho, estuviese Aldama. Porque no entendía cuál era su papel allí y eso chocaba a los funcionarios que estaban en el Ministerio», ha declarado.

Ábalos le respondió, según ha dicho, que «no era una situación normal y que tomaba nota». «Y es verdad que a partir de esa fecha yo no lo volví a ver en el Ministerio», ha reconocido.

Preguntada por si el exministro tenía una explicación a la presencia reiterada de Aldama en su despacho, Pardo de Vera ha comentado que él lo achacó a que «era amigo de Koldo y tenía una estrecha relación».

Ha pronunciado que el entonces asesor, al que ha definido como «transmisor» de Ábalos, no tenía ninguna capacidad sobre un órgano de contratación y que su forma de ser no respondía «a los estándares institucionales de un organismo público». «No he conocido a una persona así jamás en mi trayectoria profesional», ha apostillado.

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