Radiografía del gasto sanitario en España: Galicia, a mitad de tabla con más de 2.000 euros por habitante
Euskadi y Asturias son las comunidades con mayor gasto per cápita en un listado que cierra Andalucía, con 1.658 euros por personas, según el informe “El gasto en salud en España: Análisis y recomendaciones” del Foro Económico de Galicia
Presentación del informe “El gasto en salud en España: Análisis y recomendaciones” del Foro Económico de Galicia. Foro Económico de Galicia
Galicia destinó en 2024 un total de 5.603 millones al gasto sanitario público, lo que representa un 6,8% sobre el Producto Interior Bruto (PIB). En cuanto al presupuesto por habitante, el importe asciende a 2.071 euros, lo que sitúa a la comunidad en el novena posición en el ranking por comunidades, que encabezan Euskadi y Asturias, con 2.332 y 2.322 euros respectivamente, y que tiene a la cola Andalucía, con 1.658 euros per cápita.
Estos datos figuran en el informe “El gasto en salud en España: Análisis y recomendaciones” del Foro Económico de Galicia, elaborado por Santiago Lago Peñas y Beatriz González López-Valcárcel, presentado este miércoles en el Congreso de los Diputados, en el que se recogen una serie de propuestas a nivel estatal para mantener el gasto sanitario público.

Tal y como refleja el informe, el gasto sanitario está muy descentralizado en España; en 2024 el 93,6% lo ejecutaron las comunidades autónomas. “Aunque este porcentaje aumentó durante la pandemia, debido a las necesidades financieras de una parte de las soluciones implementadas, ha vuelto al nivel previo”. En ese ejercicio el gasto per cápita se movió en un rango que va de los 1.568 euros de Andalucía hasta los 2.332 euros de Euskadi (+ 41%), un diferencial que “se ha mantenido estable en la última década”. Excluyendo las comunidades forales (País Vasco y Navarra) el diferencial por habitante sería del 40% y lo marcarían Andalucía y Asturias (2.322 euros).
Factores que explican la diferencia del gasto sanitario
Según explican los autores en el estudio, la diversidad del gasto se debe a tres tipos de factores. El primero de ellos estaría relacionado con la diferencia en las propias necesidades del gasto per cápita ya que no todas las comunidades cuentan con la misma estructura demográfica ni prestan los mismos servicios en condiciones equivalentes.
Aquellos territorios con una población más envejecida “la presión sobre el sistema sanitario tiende a ser mayor, porque aumenta la demanda de atención médica, farmacéutica y de cuidados de larga duración”. También influye, aunque en menor medida, el tamaño de la población. Las comunidades con menos habitantes suelen contar con menos economías de escala en la provisión de servicios algo que “eleva el coste medio y acaba traduciéndose en un mayor gasto per cápita”.
El segundo de los factores son los recursos por habitantes que aporta el propio sistema de financiación de cada comunidad, que condiciona la capacidad del gasto en sanidad. “La evidencia empírica muestra que existe una correlación negativa entre los recursos por habitante y la proporción del gasto destinada a sanidad. Es decir, las comunidades peor financiadas tienden a dedicar una parte relativamente mayor de su presupuesto a los servicios esenciales, como la sanidad, la educación y los servicios sociales”.
En último lugar, el informe señala que habría que considerar las preferencias políticas y sociales además de las distintas formas de organización de los servicios públicos. “La diversidad observada en el gasto en sanidad no responde a una única causa, sino a la combinación de necesidades, financiación y preferencias institucionales y políticas”.
Protagonismo del sector hospitalario
Otra de las características del gasto sanitario público en España es su progresiva deriva al ámbito hospitalario. En concreto, los hospitales concentraron el 62% del total mientras que la atención primaria acumuló el 29% restante del que la mitad se corresponde con el gasto en medicamentos en prescripción. “Hay que tener en cuenta que el gasto en medicamentos de dispensación hospitalaria se incluye en el gasto de los hospitales, mientras que, contablemente, el gasto en medicamentos prescritos desde la atención primaria o ambulatoria se contabiliza como gasto farmacéutico, fuera de los presupuestos de los centros de atención primaria”.
Esta brecha entre ambos porcentajes se ha ido incrementando progresivamente con el paso de los años. Según los datos del Foro Económico, en 2002 el gasto en hospitales era 3,5 veces superior que el de atención primaria, descontando el gasto en medicamentos en prescripción; en 2024 la ratio es de 4,3.
“La contención del gasto en medicamentos de prescripción ha liberado recursos para el hospital. Ajustando por inflación (el IPC aumentó entre 2002 y 2024 un 58,1%), el gasto hospitalario público aumentó un 86%, el de atención primaria, un 52% y el de medicamentos de prescripción (recetas), apenas un 4%”.
Además del uso racional de los medicamentos, la contención del gasto en medicamentos se justificaría por la gran concentración de innovación farmacéutica en los tratamientos hospitalarios. “En las décadas previas, algunos medicamentos bajo patente para indicaciones muy prevalentes propulsaron el gasto en recetas, como los inhibidores de la bomba de protones o las estatinas”.
Recomendaciones del Foro Económico
El Foro Económico recomienda “una mayor inversión en políticas transversales de prevención y salud para mantener la sostenibilidad del gasto sanitario público en España”. “Conseguir que el envejecimiento poblacional se convierta en una longevidad saludable, la apuesta por la innovación tecnológica y las mejoras en la organización asistencial son tres de los grandes retos políticos para que el gasto sanitario público sea más efectivo”, ha señalado Beatriz González López-Valcárcel (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria) durante la presentación del estudio en el Congreso.
Por su parte, Santiago Lago-Peñas (Universidade de Santiago) ha destacado la importancia de avanzar en la reforma del sistema de financiación autonómica “para corregir situaciones de infrafinanciación estructural en algunas comunidades y mejorar la suficiencia global para afrontar tensiones persistentes”.
El 74% del gasto sanitario en España es público y el 26% privado, tal y como recoge el documento, que recuerda además que “el gasto sanitario creció un 56% entre 2014 y 2024”, con un aumento destacado del gasto en los servicios de Urgencias (subida del 19%).
Otros datos
Según simulaciones de la OCDE, si España redujera la prevalencia de los principales factores de riesgo hasta el nivel del mejor cuartil de países, el ahorro potencial anual alcanzaría unos 4.278 millones de dólares.
Las prioridades son la obesidad y el sedentarismo, el tabaquismo, la dieta poco saludable y la contaminación atmosférica. Invertir en prevención no es un gasto complementario o discrecional, sino una estrategia central para la sostenibilidad fiscal y sanitaria del SNS