Altri admite ante los accionistas «daño reputacional» por el proyecto de Palas de Rei
El informe anual de la pastera, aprobado este lunes en junta de accionistas, pone Galicia como ejemplo de los daños reputacionales que puede sufrir la compañía cuando "las comunidades se sienten afectadas por sus operaciones"
El CEO de Altri, José Soares de Pina, y el vicepresidente de la compañía, Carlos van Zeller, comparecen en rueda de prensa en Santiago acompañados del director técnico del proyecto, Bruno Dapena / EDG
A la entrada del edifício LACS en Oporto, activistas de Greenpeace y Ecoloxistas en Acción realizaban una acción de protesta el día de la junta de accionistas de Altri. Mientras el equipo de José Soares de Pina sacaba adelante todos los puntos del orden del día, una pancarta con el lema Por unha terra viva. Altri non evocaba el rechazo de parte de la sociedad a la fábrica de pasta soluble y fibras textiles de Palas de Rei, el proyecto estrella de la compañía para reorientar su negocio hacia la industria textil con unos 1.000 millones de inversión.
La acción de los grupos ecologistas estaba aparentemente desconectada de lo que sucedía adentro, donde nada se votaba sobre la fábrica gallega. Sin embargo, sí que tenía conexión con la documentación que la compañía lusa llevó a la junta. La memoria anual que aprobaron los accionistas, el documento que recoge las cuentas del pasado ejercicio, hacía alusión a las movilizaciones contra el denominado proyecto Gama y al impacto sobre la reputación del grupo.
En un apartado que analiza la estrategia de sostenibilidad, Altri señala los riesgos y oportunidades de su actividad respecto a la relación con las comunidades donde se desarrolla. El informe identifica el riesgo de «daños reputacionales» derivados de «campañas negativas y de la cobertura mediática internacional en situaciones en que las comunidades se sientan afectadas, o potencialmente afectadas», por sus operaciones. Y pone como ejemplo lo que ha sucedido con su proyecto en Galicia, que ha estado en el foco mediático tanto por el volumen de inversión como por las protestas contra él por el temor al impacto ambiental de la fábrica. Los ecologistas que se movilizaron en Oporto fueron un ejemplo del coste reputacional para el grupo.

Por lo demás, la compañía no ha movido un milímetro su postura respecto a la iniciativa de Palas de Rei, que pareció descarrilar definitivamente cuando el Gobierno la excluyó de la planificación eléctrica hasta 2030. Altri manifiesta que sigue a la espera de la resolución sobre la Autorización Ambiental Integrada, que la Consellería de Medio Ambiente le denegará una vez que la Xunta inició del archivo de la declaración como Proyecto Industrial Estratégico de la factoría, decisión que será recurrida por la compañía.
«Grupo Altri ha dado pasos para garantizar una conexión eléctrica alternativa, independiente de la planificación futura de Red Eléctrica Española y se encuentra preparando las alegaciones en respuesta a la comunicación de la Xunta. En este momento, el proyecto se encuentra a la espera de una decisión sobre la tramitación de la licencia ambiental integrada y el grupo reafirma su intención de tomar una decisión final de inversión una vez que todas las condiciones estén reunidas», explica la pastera en su informe anual.
El negocio forestal
La memoria anual también recoge los números de Altri Forestal y Altri Logistics, las empresas que conformaban la división forestal de Greenalia y que la compañía lusa adquirió el año pasado a Smarttia, el holding que controla la mayoría accionarial de Greenalia y su socio en el proyecto de Palas de Rei. Las dos sociedades alcanzaron un volumen de negocio de 25,2 millones y generaron un resultado negativo de 122.000 euros en 2025.
El grupo dice que la consolidación de una estructura operativa en el monte gallego «consolida» su presencia en el territorio y «reafirma su compromiso con la comunidad local y con sus socios». «El grupo continuará colaborando con proveedores locales que adopten las mejores prácticas de gestión forestal, promoviendo la creación de empleo e impulsando el aumento de la productividad forestal en Galicia», dice Altri.
La compañía pagó a Smarttia 8,14 millones para quedarse con las antiguas Greenalia Forest y Greenalia Logistics y asumió 6,6 millones de deuda que arrastraban las empresas gallegas. El pasado diciembre liquidó esos préstamos.