Ignacio Rivera, Estrella Galicia: “Si la nueva fábrica estuviese en Sevilla ahorrábamos 30 millones al año, pero somos así”

Corporación Hijos de Rivera rechazó repercutir en el cliente la subida de costes. En una entrevista a ED, su presidente defiende su forma diferencial de hacer las cosas: podrían fabricar cerveza más barata en otra zona, pero su apuesta está en Galicia

Ignacio Rivera, presidente ejecutivo de la Corporación Hijos de Rivera

Ignacio Rivera, presidente ejecutivo de la Corporación Hijos de Rivera en la presentación de los resultados anuales del grupo coruñés. Foto: CHR

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Ignacio Rivera es el presidente ejecutivo de la Corporación Hijos de Rivera, los dueños de la cerveza Estrella Galicia. Durante la pandemia, el grupo con sede en A Coruña decidió no aplicar ningún ERTE a su plantilla. El pasado año, en la misma línea, apostó por minimizar la subida del producto a pesar del crecimiento de los costes que, aseguran, se incrementaron en un 50%. Esto se tradujo en una caída del beneficio de un 10% a pesar de que las ventas se estiraron un 19% hasta los 724 millones de euros. El directivo sostiene que si su empresa fuese una cotizada, seguramente recibiría una reprimenda por parte de las grandes casas de análisis. “Pero nosotros hacemos lo que nos da la gana, también hacemos la cerveza en una fábrica en Galicia y no en otro sitio. Somos raros y nos gusta seguir siéndolo”, resuelve el también presidente de la patronal del sector, Cerveceros España.

-Hace un año sus previsiones eran las de cerrar 2022 con un beneficio que se acercase a los 100 millones de euros. Se interpuso la guerra en Ucrania y la inflación, que ha impactado en sus beneficios…

-La ola ha sido mucho peor de lo que preveíamos. Cuando hicimos el plan de negocio… pues era otro plan. No sabíamos que iba a pasar lo que pasó y no pensábamos que los costes fueran a subir como subieron. Obviamente, no pudimos ni quisimos transmitir ese coste a los clientes, lo que redujo nuestros márgenes. Si el margen se reduce porque no transmites el coste, al final, por mucho que apures en los costes de estructura, el margen neto no llega.

«No pudimos ni quisimos transmitir ese coste a los clientes, lo que redujo nuestros márgenes»

-¿Cuáles son sus previsiones para este año? ¿Recuperarán la senda que se marcaron en 2021?

-Esto va por semestres. Si comparamos el primer semestre de 2023 con el anterior, este fue mucho peor, porque entonces aún no habían subido tanto los costes. El de este año, por el contrario, arrastraba la resaca del pasado. En todo caso, creo que este segundo semestre va a ser mejor que el de 2022. Vamos a ver a dónde llegamos. El que ha subido los precios mucho tendrá que bajarlos y los que no hemos subido los precios mucho, a lo mejor no tenemos que subirlos más. Todo depende de la bajada de costes, que se está produciendo, y del turismo y las ventas que tengamos.

-¿Están notando la bajada en los costes?

-La bajada de costes se está notando… aunque depende el caso. Las materias primas están muy afectadas por la guerra de Ucrania y en ese segmento se nota menos, pero en la energía y en determinadas materias auxiliares sí se está viendo la bajada. Yo soy optimista, creo que va a ser un segundo semestre muy bueno y que vamos a estar cómodos. Tenemos muy buenas expectativas con el turismo y, si se cumplen las bajadas de costes…

-El pasado ejercicio anunciaron la construcción de dos nuevas plantas cerveceras. Una en Morás (Arteixo) para cubrir las necesidades de la demanda en España y otra en el emergente mercado de Brasil… pero esta última, ahora, va a quedar en ‘stand by’ hasta 2025, según ha anunciado en la presentación de resultados. ¿Esta parada tendrá impacto en sus cuentas?

-En Brasil ya tenemos el suelo para la fábrica. Lo que hemos decidido es priorizar la planta de Morás. Es una fábrica con una capacidad productiva de 500 millones de litros. Lo que estamos intentando es stockar antes para aguantar este verano y, el año que viene como no esté Morás pues me corren a gorrazos… Esa es nuestra prioridad ahora y en lo que nos estamos centrando. Los proveedores de materias de envasado, de las calderas, de cocimiento y de todos estos temas están retrasando las entradas y ante esa situación hemos decidido que toda esa maquinaria tuviese prioridad para Morás, para que pueda estar lista antes del verano de 2024, y Brasil se tendrá que retrasar un poco. Ojalá que empecemos en el 2025. También es cierto que nos retrasamos por el propio ritmo del mercado brasileño. Queremos tener una fábrica ahí que tenga cierta competitividad, no va a ser una fábrica como la de A Coruña, obviamente, pero deseamos que sea de 100 millones de litros aproximadamente y todavía no estamos en esos volúmenes. La amortización le pesa mucho a los volúmenes con los que trabajamos, por lo que tenemos que seguir creciendo en el mercado brasileño, en el sudamericano en general, para acometer la inversión. Yo creo que será en el 2025…

«Queremos tener una fábrica en Brasil que tenga competitividad, de unos 100 millones de litros, y aún no estamos en esos volúmenes»

-¿Entonces no ha sido una decisión, la de parar Brasil, derivada de los resultados de 2022 o del coste de acometer dos factorías a la vez?

-No, se debe a priorizar Morás de una forma clara y, por otro lado, debemos esperar a que Brasil se consolide como mercado, que va creciendo pero lo va haciendo a unos volúmenes que para tener una fábrica tienes que soportar la amortización.

-¿Ya han comunicado la decisión en Brasil? ¿Cómo se lo han tomado?

-No es una noticia grave el hacer las cosas con sentidiño. Se retrasa un par de años, no se abandona el mercado brasileño ni mucho menos. Sólo es que priorizamos el mercado español, porque vendemos mucha más cerveza en España que en Brasil, y toca esto. Nosotros el verano que viene si no tenemos Morás funcionando, tenemos un problema grave. Todo el esfuerzo tiene ir para ahí.

-Este ejercicio prevén ampliar plantilla en unas 400 personas, la mayoría con destino a la planta de Morás. ¿Ya han iniciado el proceso de selección?

-Estamos ya incorporando personas para formar para la planta de Morás. Queremos que la fábrica esté ya en marcha en marzo y para eso necesitamos que el personal esté preparado. La mayoría de los puestos que se crearán este año, efectivamente, serán para Morás.

-¿Cuáles son los perfiles que demandan?

-Los perfiles que se están demandando son en su mayoría son técnicos. Estamos tirando mucho de los FP duales, que se forman en electrónica y mecánica, y estamos incorporando promociones enteras. En este momento ya hemos incorporado a 200 personas y lo hemos hecho con muchísima dificultad, por cierto. Sin querer tirar una puya, pero Galicia tiene que darle una vuelta a esto. Hay proyectos de universidades privadas en la comunidad donde todo este tema de la dualidad se quiere hacer y eso es sano que llegue y se implante. Al final, si no, es que no tienes gente en determinados ámbitos, como el digital, el de los datos… Hay que darle una vuelta a todo esto y conjugar proyectos privados con lo público, creo que es sano. Estamos trayendo, por cierto, a mucho gallego expatriado, que está en compañías de Madrid y que quiere volver.

«Ya hemos incorporado a 200 personas para la nueva planta, no sin dificultad»

-No aplicaron ERTEs en pandemia y ahora han optado por no transmitir, al menos en gran medida, al consumidor la subida de los costes. Unas decisiones que, aunque aplaudidas por la sociedad, siempre penalizan las grandes casas de análisis…

-Nosotros no cotizamos en bolsa así que sobre estas cosas no tenemos que explicar nada, hacemos lo que nos da la gana… También hacemos la cerveza en una fábrica en Galicia. Si esta fábrica de Morás la hiciésemos en Sevilla nos ahorrábamos 30 millones de logística al año y no lo hacemos. Seguro que esta decisión tampoco le gustaría a las casas de análisis pero nosotros somos así. Somos raros y nos gusta seguir siéndolo.

-Y a pesar de todo, siguen siendo una de las compañías más rentables del sector. ¿Cuál es su fórmula?

-En la vida tienes que ser diferente. El consumidor quiere cosas diversas y está dispuesto a pagar un plus, pero relativo. Las cervezas valen lo que valen. Creo que el coste nuestro… te la puedes tomar perfectamente. ¿Que la nuestra cuesta un poco más? Obviamente. Si tú haces cerveza solo en una cocina, el transporte de esa cerveza cuesta más; si la haces en dos cocinas, una en el norte y otra en el sur, el transporte cuesta menos. Si haces cerveza una vez al mes, rotas los activos doce veces al año; si la haces cuatro veces al mes, pues tienes una competitividad mejor. Si haces la cerveza con unos lúpulos que desarrollas tú, pues tiene más costes que si lo compras a un tercero… Esto es así en cualquier mundo, en el del vino, en el del cava… Pero creo que hay segmentos para todos. Igual nuestra cerveza no es para el 100% de la población pero es lo que nos gusta hacer y no vamos a cambiar. Si hubiésemos hecho cerveza como otros, aquí podríamos fabricar el doble, en la planta de Agrela (la actual fábrica en A Coruña). ¿Y por qué nos vamos a Morás, entonces? Pues es que no sería la misma cerveza.

«Igual nuestra cerveza no es para el 100% de la población pero es lo que nos gusta hacer y no vamos a cambiar»

-Ha hablado del vino. Recientemente han comprado el grupo bodeguero Grandes Pagos Gallegos, de José Mouriño, el presidente del Celta. ¿Suben la apuesta por el sector vitinícola?

-Hemos subido la apuesta por el vino gallego, intentamos estar en todas las denominaciones de origen gallegas y con esta compra lo conseguimos. Es una apuesta de origen, aquí nacimos y el vino es parte de nuestro patrimonio, por lo que nos gusta estar también en ese sector. Ahora estamos en Ribeiro, en Alvariño, en Godello, en Monterrei… Estamos en las principales denominaciones de Galicia e intentando sinergiar el proyecto de distribución y poner en valor nuestros vinos, que son maravillosos.

-Ahora están inmersos en un crecimiento orgánico de calado pero, ¿habrá este año más operaciones inorgánicas como esta, de compra?

-No, no, nada previsto. Este plan que tenemos es muy de crecimiento orgánico y con Morás llega. Quizás para el que viene toque más ese tema de inorgánico, para el 2025-2026, pero ahora estamos muy obsesionados con Morás, preocupados de hacer las cosas bien, de tener una fábrica muy sostenible y de tenerla lista para antes del verano. Esa es la prioridad y no nos da la cabeza para más. No somos una compañía grandísima, aún somos hormigas si nos comparas con otras grandes del sector. Nuestro tamaño es cierto que nos permite ser flexibles, pero ahora estamos en Morás…

-Ese gran crecimiento orgánico también implica un incremento de la deuda, que en su caso siempre había sido pequeña. ¿Da más vértigo esta situación?

-La deuda crece, obviamente, pero a un nivel en el que estamos tranquilos. No prevemos estar con una deuda que sobrepase el ebitda en uno y medio, por lo que creo que es un apalancamiento razonable. No hemos tenido además grandes problemas para financiarnos y bueno, cuando se acabe la inversión, tocará vender cerveza y abrir mercados y la deuda bajará. Nuestro plan de inversiones es de 450 millones a tres años. Este año se prevé una inversión de 200 millones y el año que viene de otros 100 más.

-Lo han nombrado presidente de la patronal española de la cerveza. ¿Qué supone este reconocimiento?

-Una sorpresa, la verdad. Estoy contento. Han decidido que me toca a mí estos dos años de mandato y, bueno, es agradable que te nombren como representante máximo de un sector tan importante como el cervecero en España, el segundo en Europa después de Alemania. Es un honor y estoy muy contento.

-¿Le llama la atención que sus opiniones en redes sociales generen tanta expectación? Es el cuarto directivo más influyente en LinkedIn.

Pues sí, me llama la atención, pero porque soy bastante privado, no me gusta mucho estar ahí en el candelero. Pero creo que fue con la pandemia, que estábamos todos cabreados y al final todos escribíamos sobre lo que pasaba. Yo comencé a hacerlo en LinkedIn porque me dio por ahí y empecé a ver que traccionaba. A veces me cabreaba y escribía y como soy muy animal, pues creo que al final acababa atrayendo por eso, y a partir de ahí, te metes en un lío… (ríe). Si de repente estás en el cuarto lugar de directivos más influyentes, entonces tienes que escribir con más cautela, pero yo sigo diciendo lo que pienso. Cuando no lo diga no escribiré porque yo soy así.

-Al margen de la Corporación Hijos de Rivera, no podría acabar la entrevista sin preguntarle por su apuesta deportiva con el Racing de Ferrol…

Estamos muy contentos con el proyecto del Racing de Ferrol. Trato de rodearme de gente que me ayuda y en este proyecto, de cinco años, estamos contentísimos de haber llegado al fútbol profesional.

«El Dépor está en buenas manos y seguro que el año que viene vuelve al fútbol profesional»

-¿Y cómo ve al Deportivo?

También soy deportivista, no soy sospechoso de no serlo. Siempre he apoyado al Dépor personal y empresarialmente y lo sigo apoyando y está en mi corazón. Ahora estoy en el Racing y el Dépor está donde está, en buenas manos y seguro que este año no ha sido, pero el año que viene, con la afición, el equipazo y la infraestructura que tiene, va a volver al fútbol profesional.

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