La Fiscalía denuncia a Jealsa, primera conservera gallega, por contaminar la ría

La fiscal de Medio Ambiente denuncia a Jealsa, proveedora de referencia de Mercadona, por vertidos de aguas contaminadas en la ría de Arousa

Alberto Núñez Feijóo y Jesús Alonso, consejero delegado de Jealsa / Xunta

Alberto Núñez Feijóo y Jesús Alonso, consejero delegado de Jealsa / Xunta

La Fiscalía de Medio Ambiente ha denunciado a Jealsa, la primera conservera gallega, por vertidos de su fábrica de Boiro a la ría de Arousa. La fiscal considera que existen «suficientes elementos» de ilícito penal para presentar la denuncia, en base a la  “entidad del vertido detectado en la última analítica» de marzo de 2021, y también por la “gravedad” y la “reiteración en el tiempo” de los hechos denunciados.

En su escrito, de junio de este año, la Fiscalía considera que la actuación de la conservera «constituiría una acción de vertido de aguas contaminadas sin tratamiento adecuado en el medio marino, sin ajustarse a los límites autorizados en la autorización ambiental integrada», «y sin que conste efectuado un seguimiento adecuado» de su cumplimiento «ni el ejercicio de manera adecuada de la potestad sancionadora de la Administración».

Añade que el efecto de los vertidos «podría presentar la entidad suficiente para determinar una alteración sustancial de la calidad de las aguas», lo que conllevaría un potencial daño contra el medio ambiente y la salud humana.

La investigación de la Fiscalía partió de una denuncia la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa, que ahora se traduce en la denuncia de la fiscal ante el juzgado de Instrucción de Ribeira.

La planta de Boiro sufrió el pasado mes de mayo un incendio que afectó a 11.000 metros cuadrados de las instalaciones y no restablecerá plenamente su actividad, según estimó su presidente, Jesús Alonso, hasta pasado un año. Jealsa factura cerca de 700 millones de euros y cuenta con más de 5.000 trabajadores. Buena parte de su actividad está vinculada a Mercadona, pues suministra atún para la marca blanca de la cadena de Juan Roig, Hacendado.

Una cascada de vertidos

La investigación recoge documentación aportada por la Consellería do Mar, en la que se encuentran diferentes vertidos analizados en la zona entre 2017 y 2020. Entre los citados está una mancha oleosa de origen desconocido de 400 por 100 metros en Cabo de Cruz, un vertido en Abanqueiro «junto a la conservera de Jealsa de una extensión de 2.000 metros cuadrados de color amarillo», así como diferentes vertidos industriales.

Augas de Galicia sancionó en su momento a Jealsa por infracción leve por «superar en el vertido los límites de nitrógeno amoniacal», pero se refiere también el archivo de otros expedientes al no poder determinarse la procedencia de la contaminación.

Investigación del Seprona

En los informes de la Guardia Civil no consta el origen de los vertidos, si bien apunta a una «indudable naturaleza industrial, presentándose en forma de espumas blanquecinas, manchas amarillentas compuestas de grasas de procedencia industrial, cúmulos sólidos blanquecinos o residuos grasientos».

El Seprona sostiene que «no puede concluirse la procedencia exclusiva de estas sustancias de la conservera Jealsa», mientras en 2019 «se detectó un incremento de vertidos residuales con carga contaminante procedentes de la red de saneamiento de Rianxo».

Sin embargo, análisis técnicos realizados en marzo de 2021 identifican el «vertido no autorizado derivado de la mala praxis de los operarios de la conservera, vertiendo al mar por baldeo tras la limpieza de los contenedores que alojaban restos de materia orgánica, si bien se considera que ese vertido era puntual y sin determinar la incidencia en el banco marisquero».

Eso sí, tras esos estudios, el Seprona comunica que en las analíticas en el efluente del sistema de depuración de la empresa –a la salida del decantado secundario–, previo al vertido final a través del emisario submarino que desemboca en la ría de Arousa, «se observa la superación del límite máximo permitido en el vertido de las aguas residuales industriales tratadas en la depuradora de la conservera en dos de los parámetros analizados», que son el nitrógeno amoniacal y los sólidos en suspensión. De ello «se desprende un incumplimiento» del límite máximo de vertido impuesto por la autorización ambiental integrada.