La minería, a lo suyo: el wolframio de Varilongo dispara expectativas

La australiana Rafaella Resources avanza "resultados históricos" en las primeras exploraciones sobre la mina de wolframio de Varilongo (Santa Comba)

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El sector minero gallego se prepara para la reapertura de una sus minas más emblemáticas. Apenas unos días después de que la Xunta de Galicia tumbase el proyecto de reapertura de la mina de Touro por parte de Atalaya Mining y Cobre San Rafael, ahora es la mina de Varilongo (sobre la que gira la película Lobos sucios, dirigida por Simón Casal) la que vuelve a escena.

La australiana Rafaella Resources, propietaria del yacimiento desde mediados del año pasado tras comprar el 100% de Galicia Tin and Tungsten, anuncia «resultados históricos» en las exploraciones previas. La compañía cuenta con tres perforadoras desplegadas en la localidad de Santa Comba con las que ya ha explorado un total de «6.427 metros» y se prepara para revisar al alza sus previsiones. 

Un estudio del año 2016 cifraba en 5,2 toneladas métricas de mineral compuesto por un 0,2031% de trióxido de wolframio (WO3), unas cifras que la firma prevé rebasar en la nueva actualización que hará pública en el segundo trimestre. Parte de esta mejora en las previsiones de este yacimiento a cielo abierto se debe a la «expansión de la zona de interés», con la que ampliará el perímetro de la zona de extracción. 

Casi 3 millones en inversiones

Rafaella Resources ha contratado a firmas como Geonor Sondeos y Perforaciones o Sondeos y Perforaciones Industriales del Bierzo para acelerar esta fase inicial de exploración con el objetivo de comenzar a operar sobre las 15 licencias mineras de Varilongo sobre las que tiene una concesión que estira hasta el año 2068.

La firma llevó a cabo una ampliación de capital por valor de 2,8 millones de dólares (unos 2,6 millones de euros) para acometer sus inversiones en la reapertura de esta mina (su principal activo en cartera ahora mismo) que lleva clausurada desde que Coparex la cerrase en 1985.

De San Finx a Sofindus

La firma no se da todavía plazos aproximados sobre cuándo comenzará a operar este emblemático yacimiento que llegó a emplear a más de 1.700 personas en la década de los 40. Por aquel entonces, el médico Pedro Abelenda arrendó los derechos sobre esta mina (iban aparejados a los del yacimiento de Monte Neme) a la alemana Sofindus, encargada de proveer de este mineral clave para blindar la punta de los proyectiles anti-tanque y para apuntalar la coraza de los blindados del ejército nazi.

La de Varilongo llegó a ser la mayor mina de wolframio de toda Europa, superando incluso a la de San Finx (Lousame), controlada por Sacyr, pero que en la actualidad permanece prácticamente sin actividad.

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