Navantia invirtió ya 114 millones para reflotar el astillero del Titanic, un 23% más de lo previsto
El grupo público prevé destinar 181 millones para modernizar los cuatro centros británicos que incorporó con la compra de Harland&Wolff, el doble de lo comprometido para desarrollar el contrato de los buques para la Royal Navy
La primera estructura industrial armada por Navantia en aguas internacionales requerirá de una inversión próxima a los 300 millones y se está construyendo sobre el esqueleto de Harland&Wolf, los astilleros que ensamblaron el cinematográfico Titanic y que el grupo público rescató de la quiebra. La constructora naval controlada por la Sepi, espoleada en su actividad por el extraordinario aumento del gasto público en defensa, invertirá bastante más de lo previsto en sus instalaciones británicas o, cuando menos, más de los compromisos que adquirió para quedarse con Harland&Wolf y desarrollar el programa FSS de buques de apoyo logístico para la Royal Navy, valorado 1.600 millones de libras, unos 1.850 millones de euros.
Este contrato se vio comprometido cuando los astilleros con base en Belfast descarrilaron y entraron en concurso, lo que provocó que su socio en la licitación, Navantia, decidiera comprarlos y salvar la adjudicación, en la que también está, como tercer miembro de la alianza, BMT. La operación se cerró por 93 millones millones de libras, unos 108 millones de euros, más el compromiso del grupo español de destinar otros 89 millones a reforzar la infraestructura de construcción naval en Irlanda del Norte.
Estos fondos formaban parte de las condiciones con las que el consorcio se llevó el contrato de los tres buques de apoyo logístico. Pero serán más. De hecho, ya lo son. Navantia informó el pasado jueves, tras una visita de la viceministra principal de Irlanda del Norte, Emma Little Pengelly, a los astilleros de Belfast, que la inversión en el centro que construyó el Titanic alcanzó los 98,5 millones de libras, unos 114 millones de euros, es decir, un 23% más de lo prometido.
La previsión de la compañía es llegar todavía un poco más lejos. Las instalaciones de Belfast y las de Appeldore, donde se desarrollarán trabajos del programa FSS, recibirán una inyección de 132 millones, es decir, 43 millones más de lo exigido en el contrato de los tres buques de apoyo logístico de la Armada británica.
La eólica marina y la «autonomía estratégica»
El grupo naval público, además, está movilizando fondos hacia los otros centros que incorporó con la compra de Harland&Wolf, los de Arnish y Methil, en Escocia, enfocados a la producción de estructuras y componentes de eólica marina. Sumadas a las anteriores, las inversiones alcanzarán, dice Navantia, los 157 millones de libras, al cambio, 181 millones de euros. Si tenemos en cuenta los 108 millones que costó el decaído grupo constructor del Titanic, la digestión de Harland&Wolf costará unos 290 millones de euros.
En marzo, la compañía que dirige Ricardo Domínguez anunció una inyección de casi seis millones de euros para modernizar y aumentar la capacidad del astillero de Arnish con el apoyo de una agencia de desarrollo del gobierno de Escocia, Highlands and Islands Enterprise (HIE), que aprobó una ayuda de 2,3 millones para contribuir al proyecto. El objetivo es que los astilleros británicos de Navantia refuercen las capacidades tanto en eólica marina,