Stolt Sea Farm dispara su beneficio un 50% en plena ola de inversiones en Galicia para triplicar producción
La filial gallega con la que Stolt Nielsen controla su negocio acuícola en Europa logró un beneficio neto de 28 millones de euros mientras amplía instalaciones en Cervo y Ribeira y desembarca en Rianxo
Instalaciones de Stolt Sea Farm en Cervo
Stolt Sea Farm allana el camino para su boom inversor en Galicia. La filial con sede en Santiago de Compostela con la que el grupo noruego Stolt Nielsen gestiona su negocio acuícola, dio carpetazo a su ejercicio fiscal 2025 con un nuevo salto en materia de ingresos y ganancias.
En concreto, de acuerdo a la documentación presentada por su matriz, Stolt Sea Farm despidió el año con un salto del 9,6% en su cifra de negocios, que se elevó hasta los 118,1 millones de euros. Pero además de incrementar sus ventas, la firma que capitanea Jordi Trías dio un nuevo empujón a su rentabilidad. No en vano, su beneficio neto creció a un ritmo cinco veces superior: un 49,8%.
Así, las ganancias de Stolt Sea Farm rebotaron desde los 18,9 millones de euros cosechados en 2024 hasta los 28,3 millones en 2025. Todo ello pese a que sus gastos de capital (inversiones) también se movieron al alza y pasaron de 12,4 a 16,9 millones de euros, con Galicia asumiendo un papel protagonista.
El acento gallego de Stolt Sea Farm
Y es que Stolt Sea Farm, que tiene su sede en Santiago de Compostela, concentra en esta comunidad el grueso de su actividad productiva. No en vano, 7 de sus 14 centros acuícolas se sitúan en Galicia. Se trata de Cervo, Cabo Vilán (Camariñas), Couso (Ribeira), Lira (Carnota), Merexo (Muxía), Palmeira (Ribeira) y Quilmas (Carnota), que completan una red productiva que se extiende por Francia, Portugal, Islandia y Noruega.
La compañía también cuenta con un almacén logístico en Bergondo y, además, se prepara para triplicar su capacidad productiva en suelo gallego. Stolt Sea Farm recibió el año pasado una ayuda por valor de 13,3 millones de euros procedente de la Xunta de Galicia como acompañamiento a su nuevo edificio en Cervo. La ampliación implicará un aumento de la superficie productiva de 7.156 metros cuadrados y la producción de unas 400 toneladas anuales de lenguado. La previsión es generar 20 nuevos empleos con el aumento de tamaño del criadero y la puesta en marcha de nuevos sistemas de recirculación.
Esta es una de las principales actuaciones que Stolt Sea Farm tiene en marcha en Galicia en el marco de su plan de expansión denominado Going Further. La compañía, que concentra el 99% de la producción de Rodaballo en España y cuenta con una capacidad de producción anual de 6.500 toneladas de rodaballo y 1.700 toneladas de lenguado, dedicará 300 millones de euros a inversiones como esta en Cervo o como la ampliación en 200.000 metros cuadrados de su granja actual de Couso (Ribeira) para el desarrollo de un nuevo criadero.
Pero el proyecto estrella tendrá lugar en Rianxo. La empresa inició el año pasado los trabajos de construcción de su nueva planta desde la cual centralizará el corte y envasado del pescado que cría en las granjas que tiene repartidas por Europa. Se trata, en palabras de Jordi Trías, de «unas instalaciones de última generación» a las que Stolt Sea Farm dedicará una inversión cercana a los 45 millones de euros.
De acuerdo a la hoja de ruta de la empresa, este centro estará plenamente operativo en enero de 2028. El proyecto, que ha sido declarado estratégico por parte de la Xunta de Galicia, se despliega sobre 21.000 metros cuadrados de superficie y permitirá que Stolt Sea Farm gane 14.000 toneladas anuales de capacidad productiva y genere un total de 173 nuevos puestos de trabajo.
Stolt Sea Farm, a contracorriente
De esta forma, Stolt Sea Farm da un nuevo empujón a su cuenta de resultados en plena ola inversora en Galicia y se desmarca del repliegue de su matriz. Stolt Nielsen, un gigante del sector de la logística de líquidos a granel, vio cómo su facturación retrocedía un 4,2% en 2025, hasta situarse en los 2.354 millones de euros.
El beneficio neto, por su parte, descendió un 11,3% al pasar de 335,6 a 297,7 millones de euros. El exceso de capacidad global en contenedores, la mayor presión competitiva en ciertas rutas, el aumento de los costes operativos y el fin de ciclo en el negocio químico provocaron un frenazo en su cuenta de resultados que la gallega Stolt Sea Farm, por el contrario, sí ha podido esquivar.