El tirón de la hidráulica compensa el pinchazo de la eólica, el ciclo combinado y el fin del carbón en Galicia

Galicia cerró 2022 con un rebote del 6,5% en la producción de electricidad después de que las centrales hidroeléctricas duplicasen su producción y compensasen las caídas de la eólica, la térmica y el ciclo combinado

Belesar

Imagen de la central hidráulica de Naturgy en Belesar, cuya concesión vence en 2038

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Galicia cierra su segundo año seguido con producción energética al alza. Tras la racha de tres ejercicios consecutivos a la baja entre 2019 y 2021, la comunidad ha registrado un rebote del 6,5% en la generación de energía gracias al tirón hidroeléctrico, que ha permitido compensar las caídas de la eólica, el ciclo combinado y la térmica.

Según los datos de Redeia (anteriormente conocida como Red Eléctrica), Galicia despidió el año 2023 con la producción de 23.872 gigavatios. La cifra representa un salto respecto a los 22.413 registrados en 2022. La comunidad se apuntó este crecimiento en un año en el que la energía hidroeléctrica se quedó a un paso de consumar su sorpasso a la eólica.

Y es que Galicia generó 8.363 gigavatios a través de los saltos de agua de sus embalses. La cifra representa un 35% del total y supone un crecimiento del 102,3% respecto a los 4.134 gigavatios cosechados en un 2022 marcado por la alerta por sequía que llegó a suponer medidas de restricción en el consumo de agua en un nutrido grupo de concellos gallegos.

La energía hidráulica se quedó a 723 gigavatios de alcanzar a la energía eólica. Los molinos de viento ubicados en suelo gallego volcaron 9.086 gigavatios de energía a la red y se quedaron, de esta manera, un 6,5% por debajo de los 9.720 gigavatios generados a lo largo de 2022.

El repliegue del ciclo combinado y la energía térmica

Estas dos tecnologías rivalizaron el año pasado como principales fuentes de energía y supusieron el 73,1% del mix energético de la comunidad. De hecho, las centrales hidroeléctricas desbancaron a las de ciclo combinado ante su pinchazo en 2023. No en vano, estas centrales (la de Naturgy en Sabón y la de Endesa en As Pontes) encargadas de transformar gas natural en energía eléctrica volcaron 3.759 gigavatios a la red en 2023.

La cifra representa un descenso del 25,7% respecto a los 5.062 gigavatios generados en 2022, año en el que el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania puso en jaque las vías de suministro de buena parte del gas natural a Europa y disparó su cotización en el mercado de materias primas.

De esta forma, las centrales de ciclo combinado bajan del segundo al tercer puesto en el mix energético gallego, pero todavía conservan el tercer escalón de este particular podio a partir del cual mira desde la distancia a la siguiente tecnología. Se trata de la cogeneración. Los datos del Instituto Enerxético de Galicia (Inega) revelan que hay un total de 61 instalaciones de este tipo en Galicia repartidas en centros de trabajo de empresas como Coren, Feiraco, Finsa, Repsol o Indipunt (filial de Inditex).

Su contribución al sistema eléctrico retrocedió un 32,6% el año pasado, al caer su producción de energía desde los 1.689 gigavatios alcanzados en 2022 hasta los 1.138 megavatios en el recientemente finalizado 2023. Su descenso es incluso superior al protagonizado por la energía térmica. Y es que la central de Endesa en As Pontes (la de Naturgy en Meirama ya ha sido parcialmente desmantelada) pasó de generar 859 gigavatios en 2022 a 629 en un 2023 que supone el último año en funcionamiento de su historia.

Tras agotar las reservas de carbón el pasado mes de octubre, la compañía consumó su desconexión de la red eléctrica en enero, dejando así el hueco libre para la conexión de los nuevos proyectos renovables que se proyectan en la zona.

Según los datos de Redeia, el epígrafe «otras renovables», bajo la cual se incluyen el biogás, la biomasa o la energía geotérmica aportaron otros 354 gigavatios (un 26,5% menos), mientras que la los residuos renovables y no renovables generaron 159 gigavatios cada uno (un 2,2% menos) y la solar fotovoltaica permaneció instalada en los 22 gigavatios, suponiendo así el 0,1% del mix energético gallego.

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