Un abismo de distancia entre Marta Ortega y Adriana Domínguez: de lograr récord de beneficios a seguir en números rojos

Desde el desembarco de las dos grandes herederas de la moda gallega, tanto Inditex como Adolfo Domínguez han mejorado sus números: la primera podría cerrar el año con más de 4.000 millones de ganancia y la segunda acabar con sus históricas pérdidas

Adriana Domínguez y Marta Ortega. Fotos: EFE

Adriana Domínguez y Marta Ortega. Fotos: EFE

Con permiso de María y Uxía Domínguez, Bimba y Lola, las grandes herederas de la moda gallega son Marta Ortega y Adriana Domínguez, presidentas de Inditex y de Adolfo Domínguez. La hija de Amancio Ortega y la del modisto ourensano que popularizó la arruga tienen perfiles distintos, si bien existen puntos en común en su trayectoria. Desde su desembarco en sus respectivos grupos, la situación de los mismos, a pesar de la retracción del consumo, ha mejorado. Sin embargo, y sin comparar las magnitudes totalmente distintas de ambas compañías, un gran abismo las separa: el de la rentabilidad.

Todo parece indicar que Ortega Pérez cerrará su primer año como presidenta no ejecutiva de Inditex con el grupo alcanzado récord histórico de ventas y beneficios. No ocurre lo mismo en Adolfo Domínguez ya que el reto de Adriana está, precisamente, en lograr salir de números rojos. El hito no es menor ya que desde el año 2010, la firma de moda de autor tan solo habría cerrado un año en negro. Fue en 2015, cuando una operación inmobiliaria llevó a la compañía a acabar ejercicio con un beneficio de 7,7 millones de euros.

Los tiempos de dos sucesiones

Aunque con puntos de encuentro, los perfiles de las dos grandes herederas de la moda gallega difieren hasta en la forma en cómo llegaron al cargo. En 2020, Adriana Domínguez González fue nombrada presidenta ejecutiva de Adolfo Domínguez. No obstante, el suyo no fue un desembarco con paracaídas, ya que llevaba años ejerciendo en la cúpula: desde 2017, primero como directora general para luego dar el salto a consejera delegada.

En el caso de Marta, aunque su desembarco en la cúpula de Inditex se daba por hecho, pocos pensaban que se produciría de forma tan rápida. A finales de noviembre de 2021, el grupo anunció la marcha de Pablo Isla, que se materializó a finales de marzo, con la entrada de Ortega Pérez como presidenta, aunque en este caso no ejecutiva.

Un año de récord

Con estos mimbres, ¿cuál es la situación actual de cada imperio textil?

Tras un 2022 fuertemente penalizado por los inversores a pesar de los buenos resultados trimestrales expuestos, Inditex vive un momento dulce en bolsa. Con la acción cotizando en 27,17 euros, desde que Marta Ortega irrumpió como presidenta no ejecutiva del grupo hasta ahora, la acción se ha revalorizado un 37%. Aunque lejos de sus máximos por encima de los 100.000 millones de euros, su capitalización bursátil se acerca ya a los 85.000 millones.

Los buenos resultados de la multinacional de Arteixo hicieron que los inversores olvidasen las dudas iniciales que generó la marcha de Isla (el día que se anunció su salida y la entronización de la hija de Amancio Ortega y Flora Pérez Marcote, el título se derrumbó por encima de un 6%).

A pesar del escenario internacional, la presidenta no ejecutiva de Inditex parece gozar de buena estrella y es que todo hace indicar que el próximo marzo cerrará su primer año como cabeza visible de Inditex con el gripo marcando récord de resultados (y eso, a pesar de una crisis inflacionaria y de la salida del mercado ruso, donde contaba con unas 500 tiendas). Según el consenso de mercado, la compañía fundada por Amancio Ortega logrará cifras históricas, con una facturación por encima de los 32.300 millones (rozó los 28.000 en 2021) y un beneficio neto que se dispararía, según los analistas, hasta los 4.000 millones de euros.

Más cerca del negro

Pero, si todo parece apuntar a que Marta Ortega marcará un hito en su primer año como presidenta no ejecutiva de Inditex, Adriana Domínguez también podría cerrar el ejercicio fiscal 2022 dando la campanada. Algunos analistas creen que la textil ourensana logrará esquivar los números rojos. Aunque por la mínima, obtendría un resultado neto anual positivo, el primero, según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en negro desde 2015.

Lo cierto es que la situación de la también cotizada es comprometida desde hace más de una década. De los últimos años, las pérdidas más abultadas en el grupo se produjeron en 2012, cuando se anotó un negativo de más de 24 millones de euros, y en 2016, con números rojos de 22,9 millones. En 2019, la firma contabilizó unas pérdidas de 8,3 millones de euros que se disparararon hasta los 19,3 millones por causa de la pandemia y se minoraron hasta los 9,3 millones en 2021.

El pasado viernes, el grupo presentó sus resultados correspondientes a los nueve primeros meses de su año fiscal, es decir, entre marzo y noviembre de 2022. Los de Adriana Domínguez fueron incapaces de abandonar las pérdidas, ya que su resultado neto fue de -2,2 millones de euros. Sin embargo, la reducción con respecto al mismo periodo del año anterior fue de un notabilísimo 80,1%, mientras que las ventas crecieron un 22,6% hasta los 74 millones de euros. El resultado bruto de explotación (Ebitda) se situó en 7,8 millones de euros en los nueve primeros meses del año y encadena seis trimestres consecutivos en positivo.

Y así, aunque separadas por un abismo en cuanto a cifras, las herederas de la moda gallega afrontan este 2023 con la común tarea de, en marzo, presentar unos resultados que marquen un hito para sus respectivas empresas. Las dos han configurado una suerte de tándem con los actuales consejeros delegados de sus firmas: Óscar García Maceiras y Antonio Puente.

Habrá que ver si Inditex vuelve a hacer historia, a pesar del contexto internacional, y si Adolfo Domínguez, esta vez sí, dice adiós a las pérdidas.