Empresa y administración en tiempo de incertidumbre
La actual ralentización en el avance de las políticas de sostenibilidad podría estar reflejando un momento de transición; la evolución futura dependerá en buena medida de la capacidad de las empresas, de las instituciones y de la sociedad para mantener una visión estratégica al otro lado de las oscilaciones coyunturales del debate público
Las últimas ediciones del Atlas de la Empresa Comprometida apuntan a la aparente ralentización en el avance de las prácticas empresariales vinculadas a la sostenibilidad. No se trata de un retroceso generalizado ni de una renuncia a los compromisos adquiridos, pero sí de una cierta paralización en el ritmo de progreso que se venía observando en años anteriores.
Este comportamiento resulta comprensible teniendo en cuenta el contexto internacional en el que operan hoy las empresas, en el cual fue ganando presencia una corriente de escepticismo sobre las políticas climáticas. Este clima político, especialmente visible en determinados países occidentales, está influyendo inevitablemente en el ambiente en el que se desarrollan las decisiones corporativas.
A esto se añade un segundo factor relevante: la creciente incertidumbre regulatoria. La normativa europea en materia de sostenibilidad continúa avanzando, pero con pasos adelante y atrás, con revisiones y adaptaciones. Para muchas organizaciones, esta situación genera una sensación de complejidad normativa que requiere dedicar recursos crecientes a la interpretación y adaptación de las reglas.
Al mismo tiempo, el escenario económico internacional está experimentando convulsiones demasiado continuas. El retorno de políticas industriales proteccionistas, la reconfiguración de las cadenas globales de suministro y el impacto de diversos conflictos geopolíticos están obligando a las empresas a concentrar una parte importante de sus esfuerzos en la gestión de la incertidumbre económica y comercial.
Ante un panorama como el descrito, no parece sorprendente que muchas organizaciones adopten una posición de prudencia. Los cambios frecuentes y rápidos del marco político, regulatorio y económico, invitan a las empresas a observar la evolución del entorno antes de asumir nuevos compromisos o realizar inversiones de gran alcance. Este momento podría describirse, en cierto modo, como una etapa de wait and see en el ámbito de la sostenibilidad empresarial.
Sin embargo, esta situación también puede interpretarse desde otra perspectiva. La historia reciente de las políticas climáticas y energéticas demuestra que las tendencias no evolucionan de manera lineal. Los episodios extremos asociados al cambio climático, cada vez más presentes, continúan ejerciendo una fuerte presión social y política a favor de la acción ambiental. Al mismo tiempo, los cambios en los liderados políticos internacionales pueden modificar de forma significativa el rumbo de las políticas públicas.
Así pues, creemos que el actual momento de cautela podría convertirse también en una oportunidad para aquellos territorios y economías que decidan mantener una estrategia activa incluso en tiempo de incertidumbre. La apuesta por el control de las emisiones de GEI, por la eficiencia energética y el desarrollo de las energías renovables, por la economía circular o por la protección del capital natural, más allá de una cuestión normativa o reputacional, siguen constituyendo un factor esencial de competitividad a medio y largo plazo.
Para economías como la gallega, fuertemente vinculadas al territorio y a sus recursos naturales, esta perspectiva resulta de indudable trascendencia. El refuerzo de las cadenas productivas locales, la promoción de una industria basada en tecnologías limpias o el impulso a la producción alimentaria de proximidad pueden convertirse en elementos clave para el progreso del país en los años próximos.
En definitiva, más que un retroceso definitivo, la actual ralentización en el avance de las políticas de sostenibilidad podría estar reflejando un momento de transición. La evolución futura dependerá en buena medida de la capacidad de las empresas, de las instituciones y de la sociedad para mantener una visión estratégica al otro lado de las oscilaciones coyunturales del debate público.