Infraestructuras: la gran demanda histórica a resolver
Atender la demanda histórica de las infraestructuras no es solo una reivindicación empresarial: es una apuesta por el futuro de Galicia, por el equilibrio territorial de España y por una Europa más conectada y competitiva
Encuentro de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) y la Federación Leonesa de Empresarios (FELE) con europarlamentarios de la Comisión de Transportes del Parlamento Europeo – CEG
Galicia no puede permitirse seguir esperando. Las infraestructuras no son únicamente una cuestión de hormigón, acero o kilómetros de vías; son la base sobre la que se construye la competitividad de un territorio, la capacidad de sus empresas para crecer, atraer inversión y generar empleo, y la garantía de igualdad de oportunidades para sus ciudadanos. Por eso, desde la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) venimos defendiendo desde hace tiempo una idea clara: resolver el déficit histórico de infraestructuras del noroeste debe ser una prioridad estratégica de país.
Durante décadas, Galicia ha demostrado su capacidad para competir, innovar y abrirse al mundo a pesar de las dificultades derivadas de su posición periférica. Contamos con un tejido empresarial dinámico, con sectores industriales de referencia, con una potente capacidad exportadora y con infraestructuras portuarias y logísticas de enorme potencial. Pero esa fortaleza necesita estar acompañada de una red de comunicaciones moderna, eficiente y plenamente integrada con España y Europa.
No hablamos de una reivindicación territorial aislada. Hablamos de una cuestión de cohesión económica y social. La realidad es que el noroeste español continúa sufriendo una brecha de conectividad que limita sus posibilidades de desarrollo. Galicia, Asturias y Castilla y León comparten problemas comunes y, por ello, también hemos entendido que debemos compartir una estrategia común. La alianza impulsada por las organizaciones empresariales de estos territorios —la CEG, la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) y la Federación Leonesa de Empresarios (FELE)— responde precisamente a esa necesidad de unir esfuerzos para que nuestras demandas sean escuchadas con mayor fuerza.
La firma de acuerdos conjuntos con los gobiernos autonómicos de Galicia, Asturias y Castilla y León refleja una realidad evidente: las infraestructuras del noroeste no entienden de fronteras administrativas. La movilidad de trabajadores, mercancías y empresas necesita una visión global. La competitividad de una fábrica gallega depende también de su conexión ferroviaria con el resto de Europa; la capacidad exportadora de nuestros puertos depende de corredores logísticos eficientes; y la llegada de nuevas inversiones requiere garantías de accesibilidad y estabilidad.
Uno de los grandes objetivos de esta alianza es impulsar el desarrollo definitivo del Corredor Atlántico. Galicia necesita estar plenamente incorporada a las grandes redes europeas de transporte de mercancías. No podemos aceptar que el ritmo de avance de esta infraestructura sea inferior al de otros corredores estratégicos. El noroeste tiene industria, tiene capacidad productiva y tiene proyectos de futuro; lo que necesita es una infraestructura ferroviaria competitiva que permita aprovechar todo ese potencial.
El Corredor Atlántico debe dejar de ser una promesa para convertirse en una realidad con planificación, financiación y calendario. Necesitamos conexiones ferroviarias adecuadas para nuestras empresas, integración efectiva de los puertos gallegos en las cadenas logísticas internacionales y una apuesta decidida por el transporte de mercancías por ferrocarril. Es una cuestión económica, pero también ambiental y estratégica.
La posición geográfica de Galicia, lejos de ser una desventaja, puede convertirse en una oportunidad si contamos con las conexiones adecuadas. Nuestros puertos son una pieza esencial de esa estrategia. A Coruña es actualmente el único puerto gallego incluido en la red básica europea, y su dársena exterior de Langosteira ha alcanzado un máximo histórico con 8,46 millones de toneladas movidas. Sin embargo, una infraestructura portuaria de esta dimensión todavía no puede desplegar todo su potencial logístico porque no cuenta hoy con tráfico ferroviario de mercancías. El acceso ferroviario a Langosteira, con 6,7 kilómetros de trazado y una inversión de 123,58 millones de euros financiada íntegramente con fondos europeos, debe culminarse como una actuación estratégica para Galicia.
El ferrocarril de mercancías continúa siendo una de las grandes oportunidades de mejora de nuestro sistema logístico. Vigo, el principal puerto gallego en tráfico de contenedores, todavía mueve un porcentaje reducido de mercancías por tren, mientras que Marín, con menor volumen total de actividad, cuenta con una de las mayores cuotas ferroviarias de España gracias a disponer de un acceso ferroviario específico con un ramal de siete vías. La diferencia demuestra una realidad evidente: cuando existe una infraestructura adecuada, el transporte ferroviario responde.
Galicia necesita aprovechar plenamente sus infraestructuras portuarias y convertirlas en auténticas plataformas logísticas internacionales. Nuestra economía mantiene intensos intercambios comerciales con Europa Occidental, América, el Magreb y Asia Oriental. Además, la relación con mercados como el Mercosur refleja la capacidad de internacionalización de nuestras empresas y la importancia creciente de nuestras conexiones exteriores. La logística ya no es un elemento auxiliar de la actividad económica: forma parte del propio modelo productivo.
Por eso, mejorar las infraestructuras significa reforzar toda la cadena de suministro. Significa reducir costes para nuestras empresas, aumentar su capacidad exportadora, atraer nuevos proyectos industriales y garantizar que Galicia pueda competir en un escenario económico cada vez más global.
Junto a esta gran prioridad, existe otra demanda histórica que afecta directamente a la competitividad cotidiana: el coste de los peajes. Las autopistas AP-9 y AP-66 constituyen ejes fundamentales para la movilidad del noroeste, pero sus tarifas representan una barrera económica que penaliza a empresas, trabajadores y ciudadanos. Desde la CEG hemos defendido que no puede existir igualdad de oportunidades entre territorios mientras determinadas zonas soportan sobrecostes derivados de unas infraestructuras esenciales.
La reivindicación conjunta para avanzar hacia la eliminación de estos peajes, respaldada por las patronales y los gobiernos autonómicos de Galicia, Asturias y Castilla y León, responde a un principio básico: las infraestructuras deben facilitar la actividad económica, no convertirse en un obstáculo añadido.
Pero nuestras necesidades no se limitan a las grandes vías de comunicación. Galicia necesita también mejorar sus conexiones internas, reforzar las infraestructuras digitales, avanzar en redes energéticas capaces de acompañar la transición industrial y garantizar que los polígonos empresariales, los puertos y las áreas logísticas dispongan de servicios adecuados. La nueva economía exige nuevas infraestructuras, tanto físicas como tecnológicas.
En este sentido, las administraciones públicas deben entender que invertir en infraestructuras no es un gasto, sino una inversión de futuro. Cada euro destinado a mejorar la conectividad genera actividad económica, facilita la instalación de empresas, favorece la creación de empleo y contribuye a fijar población. En un momento en el que Europa apuesta por la autonomía estratégica, la reindustrialización y la transición energética, Galicia debe estar preparada para aprovechar las oportunidades que se presentan.
El empresariado gallego seguirá trabajando desde la colaboración institucional y desde la responsabilidad. Nuestra posición no busca confrontación, sino soluciones. Queremos sumar con todas las administraciones para lograr avances concretos. La cooperación entre Galicia, Asturias y Castilla y León demuestra que cuando compartimos objetivos somos capaces de construir una voz común y más fuerte.
Ha llegado el momento de que el noroeste deje de ser considerado una periferia y pase a ocupar el lugar que le corresponde dentro del mapa económico europeo. Tenemos empresas competitivas, talento, capacidad industrial y voluntad de crecer. Lo que reclamamos son las herramientas necesarias para hacerlo.
Las infraestructuras son la gran demanda histórica pendiente de resolver. Resolverla no es solo una reivindicación empresarial: es una apuesta por el futuro de Galicia, por el equilibrio territorial de España y por una Europa más conectada y competitiva.