La muerte del walkie talkie

Hoy relevamos las viejas radiocomunicaciones por algo que sin duda mejorará la coordinación en los servicios de misión crítica y certificamos oficiosamente la muerte del walkie talkie

Soldado del ejército americano empleando un transmisor / Jasmyne Douglas/U.S. Army

Soldado del ejército americano empleando un transmisor / Jasmyne Douglas/U.S. Army

Todo el mundo ha oído hablar del walkie talkie, a veces con otros nombres como portátil, portófono, radio o también con creativos apelativos como “mancontro” o “meatopo”.

Lo cierto es que este concepto nos ha acompañado durante décadas. Desde que la marca americana Motorola lo inventara y empezara a comercializarlo allá por el año 1940 con su primer modelo SCR-300, han pasado más de 80 años, y en ese tiempo el mundo tecnológico, como todos sabemos, ha dado muchas vueltas.

La realidad es que un walkie-talkie, transmisor-receptor portátil, o comunicador es un transceptor de radio portátil. Los primeros walkie-talkie fueron desarrollados para uso militar. Sus características principales incluyen un canal semi dúplex (una radio que transmite, aunque puede ser escuchada simultáneamente por el resto de unidades, y un conmutador de push to talk –PTT– que inicia la transmisión).

Desde el punto de vista regulatorio, estos Sistemas de Radiocomunicación Privada del Servicio Móvil Terrestre, están regulados por el Gobierno de España, ya que utilizan una parte del espectro radioeléctrico, un recurso limitado y sometido a contingencias de la Administración central.

Este tipo de comunicación tiene la gran virtud de ordenar el tráfico de comunicaciones, ya que cuando uno habla, el resto de interlocutores, tienen obligatoriamente que escuchar.

La muerte del walkie talkie
Modelo SCR-300 / Wikipedia

Este sistema es especialmente adecuado para equipos de trabajo que tengan la necesidad de ser muy ágiles y operativos, y que permitan la comunicación a la que yo he convenido en llamar “el sistema de los Mosqueteros”, aplicando en este contexto su archiconocida frase: “Uno para todos y todos para uno”. Esto quiere decir que el walkie talkie permite la comunicación de manera instantánea entre equipos de trabajo donde uno habla y el resto escucha, siendo el resto un número prácticamente ilimitado de interlocutores. Esta característica fundamental ha sido la que lo ha hecho especialmente indicado en las denominadas Comunicaciones de Misión Crítica, las que utilizan diariamente todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE). Policías Locales, Autonómicas y Portuarias, Policía Nacional, Guardia Civil, Policía de Aduanas, Ejército, Protección Civil, Seguridad Privada, entre otros muchos, utilizan diariamente los famosos walkies talkies.

Las redes de radiocomunicación privada tuvieron su momento álgido en la década de los ochenta y la mitad de los noventa.

En esta época no sólo eran utilizados para comunicaciones de misión crítica, sino que sectores como el transporte, la construcción o la industria, echaron mano de ellos para mejorar y optimizar sus procesos, es decir, para mejorar la competitividad de sus empresas. Pero también los implementaron para reducir ostensiblemente los riesgos laborales.

Fue entonces, a finales de los años ochenta, cuando apareció de manera discreta la telefonía móvil celular analógica, para más tarde irrumpir como un torbellino, el 25 de julio de 1995, cuando el Gobierno de España autorizó a Telefónica la implantación del sistema digital GSM, que marcó un nuevo hito tecnológico en nuestro país.

Es bien cierto que la telefonía móvil celular cercenó gran parte del mercado del uso de las radiocomunicaciones móviles privadas, que acabaron ciñéndose, como comentábamos antes, a las Comunicaciones de Misión Crítica.

En aquellos años y al hilo de la digitalización, cuando se empezaron a desarrollar sistemas digitales de radiocomunicación privada como TETRA, TETRAPOL, DMR, DPMR, entre otros, estos encontraron su hueco de uso fundamentalmente por la mejora de las prestaciones, la calidad, la seguridad y la cobertura, con respecto a los sistemas analógicos.

Así las cosas, y sin más preámbulos, la cuestión es que ya hace años, muchas compañías vienen intentando reproducir las ventajas de las radiocomunicaciones a través de las redes celulares.

En primer lugar, las redes celulares no estaban preparadas para las comunicaciones de uno para todos y todos para uno, ya que estas le consumían excesivos recursos en materia de radiocanales.

Los senderos de la tecnología son inescrutables y están plagados de sistemas que quedaron obsoletos

En segundo lugar, las redes celulares digitales padecen un efecto que se llama latencia, que es la diferencia de tiempo que existe entre que el que realiza la transmisión habla y el interlocutor la escucha. Este tiempo, que en muchos casos es inferior a un segundo, dificulta mucho las comunicaciones críticas.

En tercer lugar, los sistemas celulares son sistemas de acceso público. Esto supone que cuando se producen eventos puntuales mayoritarios, bien por causas positivas como eventos deportivos, conciertos, fiestas, celebraciones, o por causas negativas como catástrofes, accidentes o terrorismo, entre otros; las redes celulares, por el acceso masivo de los ciudadanos, tienden a saturarse derivando en un acceso no posible.

En cuarto lugar estaría el precio. La voz convertida en digital tiene un peso importante en la tasa de datos transmitidos y esto eleva el precio de las comunicaciones.

La tecnología 5G

Estas cuatro situaciones que planteo se ven contrarrestadas con el nacimiento de las nuevas redes 5G y, no muy lejos en el tiempo, el 6G.

De manera resumida, la tecnología 5G presenta las siguientes ventajas principalmente orientadas a la seguridad pública:

  • Network Slicing: la capacidad de tener la posibilidad de manejo completo, en la que se pueden crear en la misma red física capas virtuales que permitan que se realicen diferentes casos de uso en función de sus características. Facilita a las agencias de seguridad pública la optimización dinámica de las funciones de la red, como la velocidad, la capacidad, la cobertura y la conectividad.
  • La seguridad de disponer de un servicio totalmente aislado y protegido del resto de servicios, que evita en gran medida la posibilidad de los ataques externos.
  •  Una virtualización de red y una arquitectura basada en servicios
  • El MEC: funcionalidad que permite llevar los recursos de procesamiento de datos cerca del dispositivo final del usuario. Con ello, las entidades de seguridad pública se pueden beneficiar de la capacidad de implementar el análisis en tiempo real de vídeo vigilancia, comunicaciones de vehículo a vehículo, gestión del tráfico y otros servicios de seguridad pública.
  • La uRLLC: acrónimo de Ultra Baja Latencia en las comunicaciones, es uno de los casos de uso principales definidos dentro del IMT- 2020. Con ello se establecen requisitos muy estrictos de latencia, disponibilidad y confianza, que ayudará a los servicios de seguridad, como por ejemplo en el caso de emergencias por catástrofes naturales.
  •  IoT: es uno de los motores clave del 5G. El objetivo es soportar un gran número de dispositivos conectados que puedan comunicarse entre sí, intercambiar datos y permitir la automatización de procesos.

El walkie talkie tal y como lo conocemos pasará a mejor vida más pronto que tarde y su relevo vendrá de la mano de los sistemas POC soportados por las redes de telefonía móvil celular.

Los senderos de la tecnología son inescrutables y están plagados de sistemas tecnológicos que un día fueron pero que quedaron obsoletos.

Hoy relevamos las viejas radiocomunicaciones por algo que sin duda mejorará la coordinación en los servicios de misión crítica y certificamos oficiosamente la muerte del walkie talkie.