La Xunta provoca una burbuja en los precios de los medidores de CO2 para restaurantes

Los hosteleros denuncian que no todos han podido hacerse a tiempo con el aparato, cuya demanda repentina ha inflado el precio aumentando su valor de un "0,1 a un 210%"

La terraza de un bar

La terraza de un bar en Galicia

El último paquete de medidas anunciado por la Xunta, que incluía la ampliación del toque de queda hasta las 23 horas y la autorización de abrir hasta dicha hora los restaurantes, venía con un matiz que entrará en vigor a partir de este viernes. Los establecimientos de hostelería que quieran dar servicio de cenas deberán contar obligatoriamente desde este fin de semana con un aparato medidor de CO2.

Además, los comensales que deseen acudir al servicio de cena de estos locales deberán pedir cita previa o reservar y registrarse en el local con sus datos, con la obligación de abandonarlo con el suficiente tiempo de antelación para regresar a sus domicilios antes del toque de queda. En todo caso, la obligación del dispositivo solo es para los establecimientos con licencia de restaurante que sirvan cenas, por lo que están eximidos el resto de locales que cierran a las 21,00 horas, momento general de cierre de la hostelería por el momento.

Precios inflados

La medida, que esta vez no tendrá lugar a prórroga como sí sucedió con el código QR, ha recibido quejas de los hosteleros que ya habían manifestado dificultades para hacerse con los dispositivos. El problema no reside en la instalación del aparato, sino en la demanda repentina que se ha creado y que ha inflado el precio del producto, pasando de un «0,1 a un 210%», han indicado desde la recién constituida Hostalaría Federada Galega el día en que entregaron sus estatutos en el registro de la Xunta.

«Hubo de todo. Hubo quien no llegó, quien no puede ponerlos, quien los puso y no tuvo problemas… No podemos vivir con este nivel de sobresalto y cada vez que sale un DOG no dormir. No puede ser», han sentenciado.