Los embalses, tras la crisis de Iberdrola: toda la cuenca del Miño-Sil tiene un 30% menos de agua que hace un año

Los embalses gallegos han perdido 29 hectómetros cúbicos de agua en la última semana, dejando la reserva hídrica de la comunidad en un 47%

El embalse de Belesar, a 22 de agosto de 2021, en Lugo - Carlos Castro - Europa Press

El embalse de Belesar, a 22 de agosto de 2021, en Lugo – Carlos Castro – Europa Press

Las cuencas gallegas siguen bajando el nivel de ocupación. La crisis derivada del vaciado de embalses de Iberdrola y Naturgy deja la reserva hídrica de la comunidad al 47,1% de su capacidad total tras perder 29 hectómetros cúbicos de agua. El descenso más acusado se lo apunta la cuenca del Miño-Sil, que tiene actualmente un 30% menos de agua que hace exactamente un año.

Actualmente, la cuenca Miño-Sil cuenta con 1.355 hectómetros cúbicos y se encuentra al 44,7% de su capacidad. Mientras, los embalses de la demarcación Galicia Costa se sitúan al 57,7% y almacenan 395 hectómetros cúbicos de agua, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica el Reto Demográfico (Miteco).

El nivel de ocupación en la cuenca del Miño-Sil era del 62% el día 15 de septiembre de 2020, un porcentaje que se ha desplomado hasta el 44% este martes. Tiene una capacidad total de 3.030 hectómetros cúbicos, de los cuales en el año actual se ocuparon 1.355, y en el anterior un total de 1.879.

La cuenca Galicia Costa, por su parte, registró un descenso interanual más moderado, con una caída de un 1%. La demarcación hidrográfica gestionada por la Xunta tiene ocupados actualmente 395 hectómetros cúbicos de los 684 que puede alcanzar en su nivel máximo, 4 menos que el año anterior.

Además de los embalses de Belesar, As Portas, Salas y Cenza, vaciados por Naturgy e Iberdrola, las explotaciones hídricas de Santa Uxía y Bao están ya a la mitad de su capacidad. La situación ha desencadenado una crisis política con una guerra abierta entre el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y el Gobierno central a través de su organismo dependiente, la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS).

Confianza en la lluvia

Una de las principales preocupaciones acerca del vaciado de los embalses es la respuesta reducida de la que se dispondrá si se declaran incendios forestales de gran magnitud, como sucedió hace unos días en Ribas de Sil. El bajo nivel del agua del embalse de Cenza provocó que los servicios de extinción tuviesen que ir a recargar los depósitos más lejos.

La lluvia es el recurso más esperado para volver a llenar los embalses. Las precipitaciones de estos últimos días han afectado de modo notable a la vertiente Atlántica, ayudando a aumentar de manera muy ligera el nivel de ocupación de algunas cuencas. La máxima se ha producido en Santiago de Compostela, donde se han registrado 55,9 litros por metro cuadrado.