El mundo de Kaplan
El mundo sería hoy una República de Weimar global. Bullicioso, pero desquiciado. Interconectado, pero inestable. Y, sobre todo, amenazante, porque “sin orden no hay libertad”
El mundo sería hoy una República de Weimar global. Bullicioso, pero desquiciado. Interconectado, pero inestable. Y, sobre todo, amenazante, porque “sin orden no hay libertad”