Duran no se va y logra que Unió gane tiempo hasta las elecciones

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PROCESO SOBERANISTA

Duran Lleida (c), Joana Ortega (i) y Ramon Espadaler (d) / EFE

05 de octubre de 2014 (22:04 CET)

La política catalana ha cambiado en dos años. Hay placas tectónicas que pueden provocar un nuevo mapa político que deje en la estacada a las dos grandes fuerzas políticas desde la transición: al PSC –ya muy disminuido--y a CiU, que se podría romper por cuatro, tras una posible división de Convergència, y de Unió. Josep Antoni Duran Lleida lo sabe, y trata de impedir la ruptura de Unió. Y, por ahora, lo ha conseguido.

Unió ha ido aplazando su decisión sobre el voto que recomendaría en la consulta del 9 de noviembre. Primero, no había ninguna prisa, porque la cúpula del partido siempre ha sido muy escéptica con esa fecha. El pasado viernes, el propio Duran aseguró en su carta semanal a la militancia que si no se podía votar el 9N, se podría elegir “otro día”. Pero la cita se acercaba. Y este domingo el consejo nacional de Unió decidió que no se definía en la segunda pregunta de la consulta por ninguna opción: si o no a favor de un estado independiente.

Unió, apuesta por la independencia

El hecho es crucial. En los últimos días la dirección había expresado su preocupación. Las organizaciones territoriales de Unió iban aprobando, en asamblea, su posición, favorable a la independencia. Así lo hicieron las ejecutivas comarcales de Tarragona; de Terres de l’Ebre, el Vallès Occidental, el Oriental, la Anoia o la de Osona, entre otras. Es decir, Unió apuesta, en buena parte, por la independencia.

Y lo alcanzado por Duran, después de negociaciones entre los diferentes sectores de la dirección, entre el secretario general Ramon Espadaler, y Antoni Castellà, secretario de Universidades, es que Unió sigue fuera de ese posible flanco independentista, que agrupa ahora a Convergència, Esquerra, y la CUP. No ha sido fácil. Duran no intervino en el consejo nacional, que tuvo hasta 50 intervenciones. Los consejeros favorables al sí-sí en el 9N se mostraron satisfechos, mientras que las caras que apostaban por el 'no', eran un poema, según fuentes del partido.

En casa de Rigol

En el domicilio particular de Joan Rigol, el histórico dirigente de Unió, Espadaler y Castellà sellaron este fin de semana un acuerdo, muy trabajado, que, sin embargo, no ofrece dudas sobre qué defiende en estos momentos el viejo partido democristiano.

Y es que se afirma, cuando se aborda qué hacer sobre la segunda parte de la pregunta del 9N, que “el denominador común es avanzar hacia la plena soberanía de Cataluña”.

Se entiende que, tanto si se quiere un estado propio, --primera pregunta de la consulta—como un estado independiente, en los dos casos eso pasa por un “reconocimiento del sujeto político de Cataluña”, a través de una reforma de la Constitución española en el primer caso, o de la independencia, en el segundo. Y se admite que ahora, en las actuales circunstancias políticas, “se entiende la independencia como la única solución posible”.

Eso es importante, porque los partidos evolucionan y lo hacen a través de acuerdos y de documentos ratificados por la militancia.

Unió, lejos ahora de una lista unitaria

¿Pero qué traducción práctica tiene todo ello en estos momentos? Para Duran es un respiro, aunque sabe que el partido ya no es el que era, como ya no lo es ninguno de los partidos que dominaron la política catalana en los años 80 y 90.
Duran quiere organizar una plataforma electoral, con dirigentes que consigan la recuperación de la centralidad. Para el dirigente de Unió eso quiere decir que no se definan como independentistas. Pero Duran no se va de Unió, porque ha conseguido que no se rompa, a diferencia de lo que, a su juicio, le ha pasado al PSC.

El problema llegará en pocas semanas. Si el President Artur Mas –y esa es su voluntad, más allá de seguir asegurando que se votará el 9N—logra una candidatura unitaria para poder adelantar las elecciones, Unió deberá discutir de nuevo su futuro.

Duran sigue buscando una plataforma electoral

Lo acordado este domingo no invalidaría ir en esa lista, pero se debería ratificar de nuevo, según fuentes del partido. Para Duran sería la estación final. Y para otros dirigentes del partido, aunque ya no para el grueso de Unió.

Es en ese caso, cuando Josep Antoni Duran Lleida podría apretar el acelerador para convertirse en el líder de otro flanco, junto con el PSC, y esas personalidades que se asegura que muestran su interés por la plataforma de centro, pero que no acaban de aparecer.

Por ahora, como el propio Mas el pasado viernes, todos quieren ganar algo de tiempo, aunque sea unas pocas semanas.
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