En la imagen, una oficina de la Agencia Tributaria en Oviedo. EFE/ José Luis Cereijido

El fracaso de la Hacienda catalana: una agencia sin contribuyentes

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La agencia tributaria de la Generalitat ha recibido la declaración de la renta de un total de 15.465 contribuyentes, el 0,42% de los censados en Cataluña

Barcelona, 02 de diciembre de 2019 (04:55 CET)

Hubo un tiempo, que caducó en octubre de 2017, en que la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) se vendía como un embrión de "hacienda propia" de la Generalitat que además ya estaba supuestamente preparado para asumir la recaudación de todos los impuestos en el momento en que Cataluña se desgajara de España.

Después supimos que no estaba lista, claro, como sucedió con el resto de las llamadas "estructuras de Estado" que se suponía que preparaba el gobierno de Carles Puigdemont. Pero a lo que no renuncia la Generalitat es a tratar de dar proyección a su agencia tributaria. Así que, tras la aplicación del 155, activó un nuevo servicio para ayudar en sus oficinas a elaborar y presentar la declaración del IRPF a los ciudadanos que así lo deseen.

Esa oferta, que busca captar a parte de los contribuyentes que optan por solicitar cita previa en Hacienda para formalizar allí su declaración y contribuir así a popularizar la ATC entre la población, arrancó el año pasado, y consiguió atraer a 15.052 catalanes, que optaron por acudir a sus oficinas para presentarla. 

15.465 declaraciones, incluida la de Aragonès

Se trata de un balance la mar de modesto, pero ese primer año se vendió como una prueba piloto. El problema es que en 2019 apenas se ha mejorado ese resultado, perse a que el propio vicepresident y conseller de Economía, Pere Aragonès, promocionó el servicio acudiendo él mismo a una de las oficinas de la agencia para cumplimentar sus deberes fiscales.

En la campaña para presentar la renta de 2018, que arrancó a mediados de mayo pasado y se cerró el 1 de julio, fueron 15.465 los catalanes que optaron por solicitar cita previa a la ATC para presentar en sus oficinas la declaración, que después la administración catalana remite a la Hacienda española. El dato, facilitado en la respuesta por escrito a una pregunta parlamentaria de Ciudadanos, corresponde apenas a un 0,42% de las 3.647.141 declaraciones de renta presentadas este año en Cataluña.

Es más, el incremento interanual de las declaraciones presentadas a la agencia catalana, del 2,74%, es inferior al de las declaraciones totales registradas en la autonomía catalana, que se sitúa en un 4,16%.

De hecho, la Generalitat está ofreciendo duplicar una opción, la de la cita previa y la cumplimentación de las obligaciones fiscales de forma presencial, que retrocede en beneficio de la opción web: si en 2010, la mitad de las declaraciones de IRPF se presentaron por Internet y la otra mitad por medios presenciales, en la campaña del año pasado, la correspondiente a la renta de 2017 —última de la que hay datos oficiales—, 17,75 de los 19,99 millones de declaraciones presentadas en toda España, es decir, el 88,8% del total, ya se presentaron por vías telemáticas.

Una agencia con más de 80 millones de presupuesto

La Generalitat ofrece el servicio de cita previa en 58 puntos de atención repartidos en las 32 oficinas de las que dispone la ATC, y en las que también se recaudan tanto los tributos que son competencia del govern como los impuestos locales de aquellos ayuntamientos que han delegado esa tarea en la administración catalana.

En total, el ejecutivo de Quim Torra destinó a esa tarea de asesoramiento y formalización de declaraciones que ya ofrecen las oficinas de la Hacienda española a 98 de los 800 empleados con los que cuenta su agencia tributaria, que tiene un presupuesto anual de más de 80 millones de euros -80,7 en los últimos presupuestos aprobados de 2017; 82, según constaba en el proyecto de cuentas de 2019 que el Govern de Torra no pudo aprobar finalmente por falta de apoyos-, 35 de los cuales están destinados a personal. 

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