Colau, Domènech y Alamany, en la rueda de prensa de valoración de los resultados electorales del 21-D en Cataluña. EFE/Alejandro García

El hiperliderazgo de Colau en su partido se desmorona

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El sector soberanista de Catalunya en Comú presentará un manifiesto crítico con la dirección y aumenta la distancia con Colau a 7 meses de las elecciones

Economía Digital

Colau, Domènech y Alamany, en la rueda de prensa de valoración de los resultados electorales del 21-D en Cataluña. EFE/Alejandro García

Barcelona, 18 de octubre de 2018 (12:25 CET)

El enfrentamiento que hace meses que arrastran el sector federalista y el más abiertamente soberanista de Catalunya en Comú, encabezados, respectivamente, por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, líder de la formación, y la portavoz del grupo que los comunes compartem con Podemos en el Parlament, Elisenda Alamany, no solo no tiene visos de resolverse, sino que se agrava a marchas forzadas.

El último episodio han sido los ataques lanzados contra Alamany, con fuentes anónimas acusándola en una información de La Vanguardia de no haber asistido a reuniones del grupo parlamentario, un extremo que el entorno de la portavoz niega, como también lo ha hecho el diputado de EUiA Joan Josep Nuet, alineado con las tesis de Alamany.

Manifiesto crítico con Colau

Ese sector, que hace meses que critica que el partido se ha desmarcado de sus postulados soberanistas, tiene previsto hacer pública la semana que viene un manifiesto que advierte que la confluencia de izquierdas se está "empequeñeciendo" a base de replicar "inercias de partido tradicional", según ha publicado Nació Digital.

Los autores del documento alegan que la formación se ha alejado de algunos de sus principios fundacionales y en consecuencia está "desconectando" de parte de su electorado y advierten de que hay que "reconducir" la situación si se aspira a volver a ser una fuerza ganadora. Un mensaje que tiene como primera destinataria a Colau, a siete meses de unas municipales de resultado incierto.

De hecho, el texto es una enmienda en toda regla al hiperliderazgo de la alcaldesa de Barcelona, para la que la renuncia de Xavier Domènech a principios de septiembre, tras meses de intentar sin éxito cohesionar el partido, ha tenido dos consecuencias. Por un lado, se ha quedado sin contrapeso efectivo al frente de la formación. Por otro, la marcha del ex secretario general ha acabado de distanciar a los dos sectores y disparar la contestación interna.

Mena quita hierro a la crisis

Colau, muy crítica con la vía unilateral por la que el independentismo optó el año pasado, había acudido a las manifestaciones de la Diada hasta 2016, pero se desmarcó de las convocatorias del año pasado y de este 2018, y circunscribe estrictamente su alineamiento con los partidos soberanistas a la reclamación de un referéndum pactado y al llamado eje "antirepresivo" de su discurso.

De hecho, la alcaldesa no acudió tampoco a los actos convocados por los aniversarios de los hechos del 20 de septiembre y del encarcelamiento de Jordi Cuixart y Jordi Sànchez, en los que la representación del gobierno municipal quedó en manos de sus tenientes de alcalde Gerardo Pisarello y Jaume Asens.

El diputado de En Comú Podem en el Congreso Joan Mena trató de quitar hierro este jueves a la crisis y, en declaraciones a TV3, esgrimió "la pluralidad interna" como "la riqueza" del espacio político de los comunes, negó que haya riesgo de escisión y aseguró que el papel de Alamany como portavoz parlamentaria tampoco está en cuestión.

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