El primer ministro francés se mete un gol por culpa de su afición al Barça

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POLÉMICA

Manuel Valls, el primer ministro francés, de fondo, acompañado por el presidente de la UEFA, Michel Platini (izq).

en Barcelona, 09 de junio de 2015 (13:36 CET)

El uso de medios oficiales por parte de los políticos cada vez se mira con más atención. Y no sólo en España. El primer ministro francés, Manuel Valls, está siendo fruto de múltiples críticas por utilizar un avión del Gobierno galo para desplazarse hasta la final de la Champions en Berlín, el pasado sábado. El partido enfrentaba a la Juventus de Turín y al F.C. Barcelona, equipo del que es aficionado Valls –quien, hay que recordar, nació en la capital catalana.

El primer ministro de Francia viajó en la tarde del sábado hasta Berlín desde Poitiers, donde a la mañana había hecho un discurso en el Congreso del Partido Socialista.  El desplazamiento, de 1.400 kilómetros de distancia, ha despertado duras críticas entre la oposición francesa, por realizar semejante viaje a coste del contribuyente y con el objetivo de seguir a dos equipos extranjeros.

Críticas

Entre los diputados conservadores de la cámara francesa, se ha tachado de "indecente" el comportamiento de Valls. Una crítica que también ha llegado desde las filas de la extrema derecha del Frente Nacional, que, a través de su representante Florian Philippot, ha tildado de "caprichito futbolístico" el viaje de Valls.

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