El senado brasileño descabalga a Dilma Rousseff del poder

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Una mayoría de senadores ha votado a favor de la apertura del proceso de destitución contra la presidenta. Automáticamente, el vicepresidente, del partido de la oposición, toma las riendas del país

Economía Digital

Dilma Rousseff y su mano derecha Jaques Wagner observan los preparativos para su posible salida del Palacio de Planalto, en Brasilia / EFE/Fernando Bizerra Jr.
Dilma Rousseff y su mano derecha Jaques Wagner observan los preparativos para su posible salida del Palacio de Planalto, en Brasilia / EFE/Fernando Bizerra Jr.

Barcelona, 12 de mayo de 2016 (11:20 CET)

La crisis política que vive Brasil continúa dando pasos hacia la caída definitiva del Gobierno de Dilma Rouseff. El Senado ha votado este jueves la apertura formal del juicio político, o impeachment, contra la presidenta, a través del voto de una mayoría simple (55 de 81) de los senadores. Como consecuencia, Rouseff abandonará en las próximas horas el palacio de Planalto, la residencia oficial del jefe del ejecutivo en Brasilia.

A partir de aquí se abre el juicio en el Senado en el que se discutirá la destitución definitiva de la presidenta. Un proceso que podría durar como máximo hasta octubre (180 días desde este jueves) y en el que se discutirá si Rouseff cometió un crimen de responsabilidad hacia el Estado alterando las cuentas públicas a partir de la concesión de créditos desde grandes bancos públicos.

Según parte de la oposición, esta práctica trataba de equilibrar los balances presupuestarios de un país inmerso en una profunda crisis económica tras una década de bonanza.

Nuevo partido en el poder

Tras el hipotético sí del Senado, el poder ejecutivo pasará automáticamente a manos del vicepresidente, Michel Temer, de Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), hasta hace mes y medio aliado del gobierno del partido de Rouseff y el ex presidente Lula da Silva, el Partido de los Trabajadores (PT). En las últimas semanas Temer ha sido uno de los grandes impulsores del juicio político contra la todavía presidenta.

Se da la circunstancia que en las intervenciones durante la votación –que a primera hora de este jueves todavía seguían en marcha—la oposición conservadora ha justificado su voto en la mala situación económica del país y en la necesidad de un cambio de rumbo de la política brasileña, gobernada en la última década por el PT. Y no tanto en las supuestas maniobras fiscales del Gobierno.
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