El Senado eleva a 6.000 euros las multas de la nueva ley de tráfico

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Las sanciones más caras penalizan la instalación de inhibidores de radar, que también caerán sobre el taller con hasta 20.000 euros

Un detector de radares / EFE

14 de marzo de 2014 (20:54 CET)

La nueva ley de seguridad vial ya cuenta con la aprobación del Senado y en poco tiempo comenzará a aplicarse. Una de la principales novedades que incorpora y que afectará directamente a los bolsillos de los conductores es el encarecimiento de algunas multas. Los españoles podrán, en algunos casos, pagar hasta 6.000 euros más de las cantidades fijadas hasta ahora.

Varios son los casos en los que el conductor deberá prestar mayor atención si no quiere desembolsar más dinero. Por ejemplo, en el caso de que se instale en un coche un inhibidor de radar para impedir una infracción, el conductor podrá ser sancionado con una multa de esa cantidad y perder seis puntos del carné. Pero no será el único afectado. Además, si finalmente se da con el taller que ha hecho la instalación, las autoridades podrían multarlo también con hasta 20.000 euros.

Sanciones superiores a los mil euros

Si se trata de un conductor no identificado, el vehículo no tiene seguro o se ha ingerido alcohol, las multas llegan o superan los mil euros. En el caso de que, ante una infracción grave o muy grave, no se especifique el conductor de dicho vehículo, la Dirección General de Tráfico puede solicitar una sanción que triplique la estipulada por la falta cometida. Es decir, si por exceder la velocidad se tendrían que pagar 600 euros, esta cantidad ascendería hasta los 1.800 euros y otros seis puntos menos.

Asimismo, circular o estacionar el vehículo sin su correspondiente seguro será motivo de sanción. En el primer caso, de 1.500 euros, y en el segundo, de 800. Aunque, en este contexto, el conductor no perderá ninguno de sus puntos.

Y si el problema es que el conductor está ebrio, por la ingesta de alcohol la multa es de mil euros, además de la retirada de seis puntos. Pero si, además, se niega a realizar la prueba de alcoholemia se le puede imponer una pena de hasta seis meses de cárcel y la retirada del carné entre uno y cuatro años, dependiendo del caso.

No pasar la ITV, otro gran problema

Pero no todas las novedades de la nueva ley se refieren a pagar más o poder incluso ir a prisión, sino que otras situaciones también se complican un poco más.

De este modo, si el vehículo no ha pasado la ITV, en el sentido de que haya sido negativo el examen que se le realiza al coche, supondrá seis puntos menos y el conductor tendrá dos meses para solucionar los problemas. Aunque, en todo ese tiempo, no podrá utilizar el vehículo ni tan siquiera para mover el coche hasta el taller. En ese caso, será necesario llamar a la grúa, lo que volverá a repercutir económicamente en el conductor. Así, por una vía u otra, si no se cumple con la normativa vial, el conductor lo notará en la factura.
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