La movilización pública es una de las estrategias ante la sentencia del 1-O. EFE-TA

El soberanismo ya se exculpa de la baja movilización contra el Supremo

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El independentismo culpa a la represión por las detenciones de los miembros de los CDR de la posible falta de reacción social ante la sentencia del 1-O

Madrid, 24 de septiembre de 2019 (20:55 CET)

El argumentario independentista continúa construyendo su relato sobre la base del ataque del Estado. Tanto es así, que la prensa más cercana a la ideología de Quim Torra, ya empieza a desvelar cuál puede ser su discurso si, una vez que se publique la sentencia del Tribunal Supremo por el 1-O, las calles permanecen tranquilas. La única explicación es el miedo ante la represión.

Esta idea, que ya se ha ido fraguando al calor de la destitución de la portavoz de la conselleria de Interior por explicar que los Mossos contarían con gas pimienta entre su equipación; un anuncio que caló muy mal ante la cercanía de la sentencia y viniendo de un gobierno de la Generalitat que es independentista. Para evitar este tipo de imprudencias en el futuro, Torra ha puesto al frente de la portavocía de la consejería de la que dependen los Mossos a Joan Maria Piqué, mano derecha en materia de comunicación de Carles Puigdemont y Artur Mas.

La detención de presuntos integrantes de los CDR sospechosos de haber podido incurrir incluso en un delito de terrorismo, y que declararán este jueves en la Audiencia Nacional en Madrid, ha servido para reforzar esta argumentación. Desde el soberanismo denuncian que la estrategia del Estado y de sus fuerzas de seguridad, a los que acusan de organizar un montaje mediático por la Operación Judas, es tratar de bloquear una fuerte movilización social ante la sentencia del Tribunal Supremo por el 1-O. 

Este discurso, bastante desgastado ya en el independentismo, es también una hoja de doble filo, porque sirve igualmente para idear una trampa con la que conseguir más apoyos y removilizar, como para echar balones fuera en el caso de que, finalmente, aunque se produzca una condena de los políticos presos, el apoyo social sea escaso.

Quim Torra, ya ha comenzado a trabajar de alguna manera con el ejemplo, y dando ejemplo de desobediencia, al negarse a retirar una parcarta de apoyo a los presos en la Generalitat dentro de plazo, aunque haya recibido una orden judicial. "Me han notificado la orden del TSJC de retirada de la pancarta por la libertad de los presos políticos. Cuando se trata de derechos civiles, sociales y políticos, no podemos dar marcha atrás y no podemos ceder a la involución que promueve el Estado. Mi compromiso con la libertad de expresión es total", manifestó en las redes sociales.

El independentismo, fracturado 

A pocos días de que el Supremo dé a conocer su veredicto, todavía no existe una estrategia conjunta del soberanismo sobre cómo actuar contra la sentencia. La falta de unión entre las distintas facciones -la ANC, ERC e internamente en Junts per Catalunya- ya se reflejó durante la manifestación de la Diada, en la que costó cubrir más de lo habitual los tramos de la asistencia.

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