Pere Aragonès y Quim Torra en la Generalitat. EFE/Toni Albir

ERC minimiza su presencia en la recepción a Puigdemont en Waterloo

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El homenaje a Puigdemont en Bélgica contará con Torra y todos los consellers de JpC salvo Calvet, pero solo uno de Esquerra, incómoda con el expresident

Barcelona, 27 de julio de 2018 (20:56 CET)

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) sigue marcando distancias con todos los movimientos destinados a reforzar el protagonismo Carles Puigdemont. Y también lo hará en la recepción por todo lo alto con que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, y buena parte de su ejecutivo piensan dar este sábado la bienvenida al expresidente catalán a su regreso a Bélgica.

En representación del gobierno catalán, además de Torra, está previsto que asistan a los actos previstos en Waterloo todos los consellers de Junts per Catalunya (JpC) salvo Damià Calvet (es decir, Elsa ArtadiJordi Puigneró, Laura Borràs, Miquel Buch i Maria Àngels Chacón) y solo uno de los siete que tiene ERC: el titular de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Chakir El Homrani, segun precisaron fuentes de la Generalitat. La presencia del número dos del Govern y jefe de filas en funciones de los republicanos, el vicepresidente y conseller de Economía Pere Aragonès, no está prevista.

Sabrià y Torrent tampoco estarán en Waterloo

Tampoco la del jefe de filas de los republicanos en el Parlament, Sergi Sabrià, ni la del presidente de la cámara catalana, Roger Torrent, también de Esquerra y que ha protagonizado sonados encontronazos con los puigdemontistas, los más significados, la suspensión del primer pleno en el que estaba previsto investir a Puigdemont, el 30 de enero, y el choque con JpC por la forma de sustituir a los diputados suspendidos por el juez Pablo Llarena y, más concretamente, el propio expresident, una crisis que sigue abierta y que se ha traducido en un bloqueo en el Parlament que, si no hay cambios de planes, puede durar hasta octubre.

Así, además de por El Homrani, la formación presidida por Oriol Junqueras solo envía a Waterloo a su portavoz parlamentaria, Anna Caula, y a la diputada Gemma Espigares, según informó este viernes. Aunque en representación de los republicanos también se puede contar, claro, a los exconsellers Meritxell Serret y Toni Comín, expatriados en Bélgica. Claro que Comín hace tiempo que se alineó con la estrategia de Puigdemont y se desmarcó de la de su partido.

Serret, por su parte, ha sido nombrada delegada de la Generalitat ante la Unión Europea en Bruselas, y recibirá a Torra en la delegación por la mañana, antes de la visita a Waterloo.

El Pdecat envía a su nueva cúpula

A diferencia de Esquerra, el Pdecat enviará, además de a sus consellers, a sus nuevos líderes, el presidente, David Bonvehí, y su número dos, Míriam Nogueras, surgidos de la convulsa asamblea del pasado fin de semana en la que Puigdemont impuso su ley y fulminó a la hasta enconces coordinadora general, Marta Pascal, que, como Esquerra, se había distanciado del expresident y sus planteamientos.

Así las cosas, con el independentismo en plena fase de rearme estratégico marcada por la división y las cuitas internas, el plan de Torra y del propio Puigdemont es convertir el retorno del segundo a la casa en la que se había instalado en Waterloo antes de ser detenido en Alemania en un nuevo acto de reafirmación soberanista y del propio expresident, y también en el pistoletazo de salida del llamado Consejo de la República, que se supone que tiene que dedicarse a la difusión internacional de la causa del procés.

Ese es el guión de JpC y el propio expresident. Pero, como sucede con los llamamientos a formar listas únicas soberanistas para las municipales o con la Crida Nacional per la República, el nuevo movimiento impulsado por Puigdemont para fagocitar primero al Pdecat y luego al conjunto del independentismo, Esquerra prefiere seguir marcando distancias.

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