Foment se cobija ante la presión soberanista

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DECISIÓN DE LA PATRONAL

Joaquim Gay de Montellà, presidente de Foment del Treball

23 de septiembre de 2013 (22:29 CET)

El llamado Pacto Nacional por el Derecho a Decidir está causando estragos. No lo debería, o tal vez sí. El caso es que la presión del movimiento independentista hace mella en todas las organizaciones. En Foment del Treball se vive con preocupación. Y la Junta extraodinaria convocada para mañana deberá pronunciarse. Sobre la mesa está el documento, todavía no definitivo, elaborado por el ex presidente del Parlament, Joan Rigol. ¿Qué determinará el presidente de Foment, Joaquim Gay de Montellà?

“Los empresarios debemos pronunciarnos sobre las cuestiones que nos atañen, sobre la situación de nuestras empresas, sobre la legislación que se aprueba, sobre las dificultades a la hora de adaptarnos al mercado, sobre todo ello, pero no sobre un posicionamiento político que, en realidad, es una definición política muy personal”. “No podemos ser un bicho raro en estos momentos, hay que pronunciarse, sumarse y ver cómo evoluciona”. Se trata de dos comentarios de dos miembros de la Junta de Foment, que van en direcciones opuestas, y que reflejan el momento de la patronal.

La presión es intensa. El Govern de Artur Mas quiere tener a Foment en ese Pacto Nacional por el Derecho a Decidir, porque la patronal más importante de Catalunya –la más representativa, porque incluye a todos los sectores económicos, y es la que acaba firmando los convenios laborales-- puede inclinar la balanza hacia las tesis soberanistas. O, al menos, así lo querrá vender CiU y ERC.

Empresarios independentistas

Esa presión se pudo comprobar este lunes con una nota del Cercle Català de Negocis (CCN), --un grupo de empresarios y profesional liberales independentistas- en la que alertaba de que Foment estaba “recibiendo presiones de Madrid para que no se apunte al Pacto Nacional por el Derecho a Decidir". El CCN pedía a los asociados de Foment que no permitan “que Foment ceda a las presiones que ejerce un pequeño grupo de personas que sólo buscan proteger sus intereses, anteponiéndolos a los de Catalunya”.

Foment, a pesar de todas esas presiones, tendrá una posición, tras esa Junta extraordianaria. Y, según diversas fuentes de la propia Junta, “si se acaba aprobando que Foment se sume al acuerdo por el derecho a decidir será con condiciones, en función de cómo evolucione el proceso”.

La labor de Rigol

Para Foment el texto de Rigol facilita las cosas. Las dos fronteras que la patronal no quería traspasar son que el derecho a decidir se circunscriba a la posibilidad de realizar una consulta, sin prefigurar si se está a favor o no de la independencia. Y la otra frontera es que esa consulta sólo se realizará si existe un acuerdo dentro de la legalidad. “Esas dos fronteras se respetan ahora con el texto de Rigol, y, por tanto, Foment se podría sumar”, apunta una de las fuentes consultadas.

Pero Gay de Montellà es reticente, y la posición final dependerá de cómo evolucione la propia Junta extraordinaria. Que Foment siga al margen del derecho a decidir es una posibilidad real, aunque las diversas fuentes consultadas se inclinan por un “sí, con condiciones”, que serán, precisamente, el respeto a esas dos fronteras apuntadas.

No habrá consulta


En realidad, existe una convicción. “Que se esté o no con ese documento, con el Pacto Nacional sobre el Derecho a Decidir es lo de menos, porque será muy difícil que esa consulta, legal, se pueda producir”, apunta otro miembro de la Junta.

Por ahora, sólo se sumó al acuerdo Eusebi Cima, como presidente de Fepyme. El también vicepresidente de Foment tomó la iniciativa, al considerar que la pequeña y la mediana empresa tiene esa cuestión, el derecho a decidir, mucho más clara.

Sus tesis se podrían ver corroboradas en la Junta extraordinaria, aunque desde la decisión de Cima, también se ha movido el propio Govern, con el encargo a Joan Rigol de un documento que pudiera satisfacer a la patronal, y también al PSC, que valorará el mismo miércoles sumarse al acuerdo.

Pero, pese a todo, habrá debate, y será intenso.
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