Juan Carlos, entre loanzas empresariales y sospechas de comisiones

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El papel desinteresado del monarca como impulsor de las empresas estuvo fuera de duda hasta la aparición de Corinna zu Sayn-Wittgenstein y el ‘caso Noos’

El Rey, con los empresarios del CEC

02 de junio de 2014 (13:41 CET)

La relación del Rey Juan Carlos y las empresas españolas ha sido intensa. La figura del aún jefe de Estado es valorada como elemento clave para afianzar relaciones bilaterales con segundos países, contexto en el que las grandes empresas del Ibex han podido beneficiarse. El ejemplo más claro son las gestiones del monarca en Arabia Saudí, donde los consorcios constructores se juegan miles de millones debido al desarrollo del tren de alta velocidad.

Durante la visita que efectuó el mes pasado, Juan Carlos se centró en “reforzar e impulsar” los vínculos con esta potencia árabe. En concreto, animó a las autoridades saudíes a seguir colaborando con España en grandes proyectos como el mencionado AVE, que unirá Medina y La Meca.

Unos días antes, el Rey acudió a la sede del Banco Central de Omán, donde las autoridades locales presentaron las facilidades que pueden aprovechar los empresarios españoles. Juan Carlos, que ha abdicado este lunes, viajó acompañado por una delegación empresarial encabezada por la patronal CEOE y el Consejo Superior de Cámaras de Comercio. Otra institución con la que en los últimos tiempos mantiene una relación estrecha es el Consejo Empresarial para la Competitividad.

Las dudas que generó Corinna

La labor de embajador económico había sido intachable hasta la eclosión, hace dos años, de la comisionista Corinna zu Sayn-Wittgenstein. La empresaria alemana fue la organizadora de la cacería de Botsuana en la que Juan Carlos se rompió la cadera. La investigación periodística del caso permitió conocer que el rey de España compartía actos lúdicos con grandes empresarios y que, entre divertimentos, se cerraban tratos financieros.

Botsuana era sólo la punta del iceberg. Juan Carlos ha sido pródigo en cacerías y otros viajes con fortunas europeas o árabes durante los que supuestamente se ha fijado el destino de millones de euros. De hecho, los inversores del Golfo Pérsico descolgaron el teléfono para pedir garantías al monarca español sobre la integridad de sus apuestas por las plantas de energía renovables, afectadas por la supresión de las primas que incluye la reciente reforma energética.

Salpicado por Noos

El caso Noos ha sido el último elemento que ha arrojado dudas sobre la transparencia de las relaciones del Rey con el ámbito empresarial. En la trama que lideran Iñaki Urdangarín y su esposa, la infanta Cristina, estarían vinculadas grandes sociedades, que habrían pagado a la empresa de los duques de Palma cantidades millonarias a cambio de trabajos cuestionables. El consorcio francés Lagardère (accionista del grupo militar EADS) reconoce la entrega de cuatro millones sin aclarar la contrapartida.
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