Pedro Sánchez y Felipe VI. EFE

La larga conversación del rey con Sánchez antes de su discurso

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El rey comunicó con antelación a Pedro Sánchez su decisión de intervenir personalmente en la crisis catalana

Barcelona, 05 de octubre de 2017 (04:55 CET)

A última hora de la mañana del martes tres de octubre, el rey, y el líder del PSOE, Pedro Sánchez, mantuvieron una larga conversación telefónica. El monarca comunicó al líder socialista su decisión de intervenir personalmente en la crisis catalana mediante un mensaje a la nación, que sería trasmitido esa misma noche. Después de que el rey adelantara las líneas maestras de su intervención, el líder socialista sugirió al monarca la conveniencia de introducir la necesidad de un diálogo político para controlar la situación. Es obvio que el rey no accedió a esas sugerencias.

Del contenido del discurso del rey, sobre todo de la dureza y los calificativos aplicados al president de Cataluña puede deducirse que la posición de la corona es firme en no considerar ningún tipo de diálogo hasta que los responsables de la Generalitat vuelvan al cauce legal y constitucional. Pedro Sánchez se ha tenido que dar por enterado.

Quizá si hubiera conocido la inminencia del discurso del rey, Pedro Sánchez no se hubiera precipitado anunciado la reprobación de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, anunciada por la magistrada en excedencia y portavoz del grupo socialista en el Congreso, Margarita Robles.

Si Sánchez hubiera conocido la inminencia del discurso del rey, no hubiera anunciado la reprobación de la vicepresidenta del Gobierno

Pedro Sánchez está en contacto permanente con el líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta. Fuentes próximas a Pedro Sánchez certifican la enorme influencia del secretario de los socialistas catalanes en cada uno de los posicionamientos del secretario general del PSOE. Y la condición que exige Iceta es la vigencia de una oferta de diálogo para mantener el apoyo al Gobierno. En último caso, manteniendo públicamente esa condición aún aceptado que el Gobierno no la asuma.

En la reunión mantenida por Pedro Sánchez con Mariano Rajoy el pasado lunes, hubo momentos de cierta tensión por el convencimiento del líder socialista de que había sido engañado por Rajoy.  Ninguna de las promesas del presidente de Gobierno han resultado ciertas. Frente a las garantías formuladas explícitamente a Sánchez de que no habría urnas ni colegios electorales ni papeletas ni ningún elemento que permitiera sostener que había votación, el resultado visible fue el contrario.

El malestar del PSOE da por descontado que el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, está quemado por la pésima gestión que realizó el 1 de octubre. Por eso, el análisis socialista va más lejos, al responsabilizar personalmente al presidente de Gobierno. La elección como pieza menor de caza de la vicepresidenta Sáez de Santamaría, trataba de rebajar un grado de la protesta en forma de reprobación, que en caso de aplicarla a Rajoy hubiera significado, de facto, algo parecido a una moción de censura sin formulación parlamentaria.

En la reunión entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy hubo momentos de tensión

El malestar en el grupo socialista y en numerosos barones por el anuncio de la reprobación a la vicepresidenta del gobierno ha reabierto viejas heridas que han tratado de formularse con un perfil bajo. En ellos existe el temor de que esa reprobación, de materializarse en el Parlamento, al coincidir necesariamente con los votos de Podemos, ERC, Pdecat e incluso Bildu, tiraría por tierra la imagen del PSOE de incondicionalidad en su apoyo a las instituciones frente a un desafío cada vez más calificado como golpe de Estado. Una imagen que el líder socialista ha confirmado y certificado en cada ocasión en la que se ha pronunciado. Incluso el último lunes, tras los sucesos del domingo en Cataluña.

El contenido del discurso del rey va a condicionar la utilización de matices o reparos en el apoyo del PSOE al Gobierno. Mantener la necesidad de diálogo con los secesionistas, sin dar la impresión de flojear en al apoyo al Gobierno, va a ser un equilibrio difícil de manejar por Pedro Sánchez.

Imposible establecer diagnósticos en un universo tan cambiante. Hay consenso en que la decisión del Parlament de Cataluña sobre la declaración unilateral de independencia marcará un punto de no retorno en la estrategia del Gobierno y también de los socialistas. Y el reto de Mariano Rajoy consiste en tener garantías del apoyo del PSOE, sin cuya anuencia sería mucho más difícil abordar con la ley en la mano este reto contra el estado de derecho.

El contenido del discurso del rey va a condicionar la utilización de matices en el apoyo del PSOE al Gobierno

En la tarde de ayer, las comunicaciones del Secretario General del PSOE con sus más estrechos colaborares y con barones y personalidades del PSOE fue incesante para analizar el escenario después del discurso del Rey. En su valoración, el representante socialista, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, recalcó la afirmación del Monarca "la concordia y el entendimiento entre todos los catalanes y entre todos los españoles". Pero también echó en falta una alusión a la necesidad de diálogo.

Una vez pacificado el partido, curadas las heridas promovidas por las primarias, Pedro Sánchez tratará de evitar que los puntos sobre las cicatrices puedan saltar por loso matices que exponga al apoyo al Gobierno.

No hay noticia alguna de que Pedro Sánchez tome en consideración los intentos cambiantes de Pablo Iglesias para una mediación entre el Gobierno y la Generalitat que el presidente del Gobierno se ha apresurado a rechazar.

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