La política de las CCAA que prima la lengua propia desata la guerra entre los farmacéuticos

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SANIDAD

El interior de una farmacia

14 de octubre de 2012 (18:56 CET)

Los baremos exigidos para abrir una nueva farmacia ha enfrentado a los boticarios de diferentes comunidades autónomas. El hecho de que algunas autonomías, como Catalunya o Valencia, sigan primando el conocimiento de la lengua propia del territorio ha desatado una guerra entre los profesionales del sector.

Los catalanes y valencianos defienden a capa y espada la importancia de que un farmacéutico que se quiera instalar en sus respectivas comunidades tenga conocimiento del idioma propio de la zona, el que hablan los ciudadanos. En Catalunya, por ejemplo, se premia con dos puntos, aunque sólo en el caso de que coincidan dos solicitudes el mismo día. Mientras, en la Comunitat, el conocimiento del valenciano se valora con un máximo de cuatro puntos y el de otros idiomas de la Unión Europea con tan sólo un punto.

Así, la Federación Española de Farmacéuticos entiende que primar esta capacidad junto a otras como haber ejercido en la comunidad autónoma en cuestión, como todavía ocurre en algunas provincias, puede ser discriminatorio y no sólo para los farmacéuticos extranjeros, sino para el resto de profesionales de otras provincias o ciudades españolas.

Defensa de lo propio


“No es discriminatorio porque cualquiera puede formarse”, defiende el colegio de farmacéuticos de Valencia. Insiste en que, además del conocimiento de la lengua autóctona, también puntúan otros idiomas extranjeros, tener un máster o un doctorado y que “depende de lo que establezca cada Gobierno autonómico”.

En Valencia, además, exigen pasar un examen escrito, al puro estilo de una oposición pública, cuando en esencia la farmacia es una empresa privada aunque la gestión de la localización y otros aspectos recaiga en las administraciones públicas.

Primar la experiencia y el expediente académico


Pero lo que a unos les parece obvio para otros es “aburdo”, como el hecho de que, tal y como ha ocurrido en algunos casos, se den muchos más puntos por conocer la lengua que por otros aspectos del currículo vitae, según apunta la FEFE.

La organización española advierte que según la ley europea cualquier farmacéutico debe tener las mismas posibilidades para concursar y obtener su licencia en España. “Creemos que el único baremo debería ser la experiencia y el expediente académico para que quienes hayan ejercido puedan tener su propia farmacia”.

El hecho de que recaiga en cada Administración autonómica el derecho a decidir sobre las puntuaciones y qué méritos se prioriza sobre otros es lo que puede llevar a beneficiar a los farmacéuticos que hayan trabajado en la propia autonomía o que sepan la lengua propia del lugar, acusa la federación española.

Este asunto, cuanto menos polémico, está creando una guerra interna en un colectivo, que hace unos años, estaba muy valorado por el prestigio y el estatus económico que suponía abrir una botica.
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