La salida de Monedero desata una batalla interna en Podemos

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Pablo Iglesias moderó el discurso para abarcar un espacio político más amplio, pero la eclosión de Ciudadanos echó por tierra el proyecto; ahora las bases añoran las políticas rupturistas que están en el origen de la formación 

Los principales dirigentes de Podemos en un acto en Puerta del Sol

en Barcelona, 02 de mayo de 2015 (12:49 CET)

Hay una tensión interna desde el mismo nacimiento de Podemos. Una empuja hacia las calles y plazas porque emana del 15M y la movilización social; la otra quiere alcanzar las instituciones, está dispuesta a moderar el discurso para captar más votantes y ser una herramienta política de cambio. Entre las dos corrientes se producen debates "sensatos y razonables", según los definió la líder andaluza de Podemos, Teresa Rodríguez, pues "Podemos debe conjugar ambas cosas".

Pero los "razonables" debates internos han acabado con Juan Carlos Monedero, co fundador de la formación, uno de los ideólogos que plantaron la semilla del partido. Pablo Iglesias lo dejó caer, y esa chispa volvió a encender el fuego entre las bases.

Si no somos casta, que se sepa

 El primer debate es pragmático y cuestiona si la salida de Monedero ha sido adecuada en la forma y en el tiempo, teniendo en cuenta la proximidad de los próximos comicios. El segundo infiere que las declaraciones y la espantada del ex-secretario de Proceso Constituyente y Programa de Podemos supone su alineación con los críticos a Iglesias y evidencia las divisiones internas de la formación.

Las bases han ahondado en la materia. "Es una manera de reconocer que no terminamos de ponernos de acuerdo en lo que queremos ser y a dónde queremos ir", reconocían miembros del partido al digital Voz Populi, que apostaban por renunciar a la "transversalidad" por la que apuesta Iglesias: "Que la ciudadanía perciba que las dos únicas opciones son la continuidad o la ruptura".

Consideran que la centralidad y la moderación los acerca más a los partidos "de la casta" y los aleja de la calle. La nítida evidencia de una ruptura con las fuerzas tradicionales, a las que asimilan a la corrupción y a un sistema en descomposición, el que surgió tras la transición, ya no es tan meridiana ahora, como en el origen de Podemos.

 ¿Es un debate o es una guerra interna?

Pablo Echenique, secretario general en Aragón, al que siempre se ha identificado con la corriente crítica a Pablo Iglesias, cambia el enfoque del debate, aunque no los términos. "Hemos tomado la decisión de que sea público, con luz y taquígrafos. Esto a veces significa que se nos mire usando las gafas de la vieja política y se nos enmarque como si estuviésemos batallando; un riesgo que asumimos ya que no entendemos la democracia sin deliberación y transparencia", declaró a El Pais

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