La ultraderecha anti inmigración se erige como tercera fuerza en Alemania

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La gestión de la crisis de los refugiados pasa factura a Merkel y los socialdemócratas, que pierden apoyos en favor de los populistas del AfD

La canciller alemana, Angela Merkel, en una imagen de archivo

Barcelona, 14 de marzo de 2016 (10:29 CET)

Hasta ahora, Alemania era la excepción en el centro de Europa. Los partidos anti-inmigración proliferaban por toda la región, avanzando en cada cita electoral, con la excepción del país germano, donde la CDU de Angela Merkel y los socialdemócratas dominan el espectro político desde hace décadas. Pero en las elecciones regionales celebradas este domingo algo ha cambiado.

El ascenso frenético del ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ha supuesto un duro varapalo para los dos grandes partidos y para el propio gobierno de la canciller Merkel. El joven partido, nacido en 2013, se ha erigido como la tercera fuerza más votada con un discurso populista contra la gestión que el ejecutivo alemán está haciendo de la crisis de refugiados.

Peso en la parte oriental

Sumando los votos de los tres estados en disputa, el AfD ha conseguido en torno al 12% de los apoyos, superando a partidos históricos de Alemania como Los Verdes, Die Linke (La Izquierda) y los liberales. Pero lo más sorprendente es la cosecha que los ultraderechistas consiguen en Sajonia-Anhalt, un 'land' de la parte oriental con una alta tasa de paro y un importante peso de la población rural.

Aquí, el partido emergente consigue el 24,3% de los votos, sólo por detrás de los conservadores de la CDU (30%). En los otros dos territorios en disputa, Baden-Württemberg y Renania Palatinado, el AfD obtiene el 15% y el 12,4% de los apoyos.

Gestión de la crisis migratoria

Para Merkel estas elecciones en tres estados pueden representar un punto de inflexión. Pero no ha sido la gestión de la política económica, por ahora, sino su posición respecto a los refugiados, primero con una posición dura, y después con una actitud de puertas abiertas, aunque con restricciones, lo que ha sido aprovechado por la ultraderecha, que alcanza una posición nunca vista en Alemania de las últimas décadas.
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