Borrell con Sánchez, en el acto de inicio de campaña de las elecciones catalanas de diciembre. EFE / Quique Garcí

Los fichajes de Sánchez que desquician a Torra (I)

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Repasamos los nombres del equipo de Pedro Sánchez que menos han gustado al Govern y el conjunto del independentismo

Iván Vila

Economía Digital

Borrell con Sánchez, en el acto de inicio de campaña de las elecciones catalanas de diciembre. EFE / Quique Garcí

Barcelona, 08 de junio de 2018 (04:55 CET)

“Sorprendentes e inquietantes”. Así calificó este jueves la portavoz del gobierno de la Generalitat, Elsa Artadi a algunos de los ministros escogidos por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no han gustado nada al Govern ni a los partidos independentistas, que, tas dar apoyo a la moción de censura contra Rajoy contra la voluntad del expresident Carles Puigdemont, han asistido atónitos a la formación del nuevo Ejecutivo socialista.

Sánchez ha asignado la cartera de Política Territorial y Función Pública, es decir, las riendas de la negociación con la Generalitat, a Meritxell Batet, catalana, federalista y con un currículum sin encontronazos con el soberanismo. Pero, pese a ello, su selección incluye unos cuantos mensajes nada halagüeños para los independentistas. Que tienen nombres y apellidos. Los repasamos en dos partes. Ahí va la primera.

Josep Borrell (Exteriores, Unión Europea y Cooperación)

Si en el gabinete de Sánchez hay una verdadera bestia negra como el azabache para el soberanismo es Borrell, a quien Junts per Catalunya (JpC) y ERC no le perdonan que haya dicho que Quim Torra es peor que Marine Le Pen y que hay que “desinfectar” las heridas provocadas en la sociedad por el proceso independentista.

Azote de defraudadores fiscales y ministro de Obras Públicas con Felipe González, Borrell ha revivido políticamente a base de significarse de forma más vehemente que ningún otro socialista contra el procés y de disputarle al independentismo la batalla del relato como pocos.

Con Borrell se envia un mensaje de europeísmo y se pone a un esgrimista que conoce las instituciones continentales a batirse allí por el relato

El nerviosismo que el nuevo ministro suscita en las filas independentistas no es gratuito. Borrell presidió el Parlamento Europeo entre 2004 y 2007. Asignarle Exteriores es enviar un mensaje de europeísmo y poner a un consumado esgrimista que conoce bien las instituciones continentales a batirse en ese terreno de juego con la versión soberanista de los hechos, cuya proyección internacional el Govern tiene como uno de los ejes de su estrategia.

Carmen Calvo (Vicepresidencia, Igualdad y Relaciones con las Cortes)

El de Borrell fue el primer nombramiento que trascendió, y ya disparó las alarmas e hizo saltar a Puigdemont y a JpC, que empezaron a reprochar al Pdecat y ERC su apoyo a la moción de censura. Pero los nombres que fueron conociéndose después han ido apuntalando aún más el mensaje. En especial, el de Calvo, que Sánchez sitúa como su número dos tras haber sido la encargada de negociar por parte del PSOE cómo debía de ser la aplicación del 155.

Los socialistas consiguieron que la intervención se desplegara de la mano de una convocatoria inmediata de elecciones, pero eso poco importa. El 155 ha sido para el mundo independentista una afrenta imperdonable, y Calvo es la cara socialista de la intervención.

José Luis Ábalos (Fomento)

El hasta ahora secretario de organización del PSOE es otro de los nombres que no gustan, como dejó claro la portavoz parlamentaria de JpC, Gemma Geis. A Ábalos se le afea su visceralidad a la hora atacar al independentismo, que entienden los puigdemontistas que no refleja precisamente buena disposición para el diálogo pendiente entre la Generalitat y la Moncloa.

Ábalos dijo de los llamados Comités de Defensa de la República (CDR) que “contienen el germen de la kale borroka”; del proceso, que es un ejemplo más del “populismo xenófobo” y “supremacista” que “en Europa se conoce también como ultraderecha”, y de Torra, que debería someterse a “cierta desprogramación” porque sus textos contienen “ideas alarmantes” y “cierta xenofobia”.

Segunda parte

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