Luis Conde: “No sé por qué los empresarios están tan callados”

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DEBATE SOBERANISTA

La entrada de Mas Anglada ha estado custodiado por los Mossos d'Esquadra | EFE

28 de enero de 2014 (13:25 CET)

Algunas cosas se están moviendo desde hace unas cuantas semanas. El cazatalentos Luis Conde, presidente de Seeliger y Conde, considera que desde hace un mes la clase empresarial y política en Madrid ha comenzado a ser consciente de que sebe encontrar una solución al problema catalán. Que se desea llegar a un punto de encuentro, a pesar de que las posiciones siguen muy distantes. Si el President Artur Mas insiste en convocar una consulta soberanista el 9 de noviembre de este año, el presidente Mariano Rajoy ya ha dejado claro que no lo permitirá.

Conde, sin embargo, ante esa situación de cierto bloqueo institucional, considera que el empresariado debería estar más activo, e influir en el debate público, a pesar de estar concentrado en el ámbito de sus empresas. En una entrevista en el programa Els Matins, de TV3, Conde ha reflejado esa preocupación. Después de su cita anual, como anfitrión de la clase empresarial y política, de este fin de semana en la finca Mas Anglada que Conde posee en el Empordà, el cazatalentos ha sido muy expresivo: “Creo que el empresariado está demasiado callado, hay un silencio tímido y no sé por qué”, ha asegurado.

La mayoría de catalanes, descontentos

El presidente de Seeliger y Conde ha incidido en esa clase empresarial, que entiende que no debe entrar en el ámbito político. Conde ha defendido una mayor interrelación entre los empresarios y los dirigentes políticos, para que entre todos se busque una solución al encaje de Catalunya en España.

La realidad es la que es. Y en eso Conde ha demostrado asumir, en la entrevista de TV3, un movimiento independentista que desea un cambio drástico en la relación con España. Para Conde existe una mayoría de catalanes que, por lo menos, no quiere seguir como hasta ahora. Y para ello propone cambios, siempre, eso sí, desde la convicción de que es mejor el acuerdo que la “decisión de marchar”.

Y, como otros foros empresariales, Conde considera que la prioridad es mejorar el modelo de financiación de la Generalitat de Catalunya. Y buscar, también, el blindaje de competencias en lengua, cultura y educación. Eso, sin embargo, se intentó con la negociación del Estatut de 2006. Pero Conde insiste en centrarse de nuevo en esas cuestiones.

El límite a la solidaridad

Una de las paradojas de la situación política y económica en Catalunya es que todos los actores implicados han acabado asumiendo algunos mensajes del independentismo. El propio Conde se ha referido a que la solidaridad de Catalunya podría ser excesiva. Y al defender un nuevo modelo de financiación ha recordado que en otros países se han establecido límites, como en Alemania, y ha hablado de “un 4,5%”. La cifra no es cierta. Pero el independentismo ha jugado durante años con la idea de que el Tribunal Constitucional alemán había fijado ese límite como tope solidario entre los diferentes länders.

El empresario catalán ha negado que el tipo de encuentros que él promociona sea un reducto para una determinada clase social y económica, que busque atajar los cambios. Y ha recordado que los políticos que asisten al llamado 'civet' en el Empordà son elegidos en las urnas “y escuchan y buscan cómo encontrar soluciones”.

Fractura social


El problema, a juicio de Conde, es que, por alguna razón que se le escapa, aunque todos salieron del encuentro satisfechos, “no están solucionando problemas”. El temor es que sea necesario que el conflicto vaya a más, que se recrudezca, para hallar una solución. “No sé si para solucionar esto se debe llegar a un conflicto mayor, al precipicio”. Conde ha asegurado que la fractura social, que niega el independentismo catalán, sí se está produciendo, y, como aseguró el ministro Jorge Fernández Díaz, también se ha producido entre las familias catalanas.

Conde ha recordado que su cita anual en el Empordà, que organiza desde hace tres años, tiene un componente solidario, para apoyar a la asociación El Trampolí, de la Bisbal de l'Empordà, en su lucha a favor de las personas aquejadas por el síndrome de Down. El propio Conde ha asegurado que tiene dos hijos discapacitados, y que la sociedad civil debe ser consciente de que debe ayudar a esos colectivos.
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