Pedro Sánchez, que ha evitado en todo momento dar explicaciones al comité federal del PSOE de sus negociaciones con ERC, inicia este sábado el debate de investidura que, previsiblemente, acabará con su elección como presidente del Gobierno el martes, 7 de

Sánchez inicia su investidura clandestina sometido al soberanismo

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El líder del PSOE, que ha ligado un margen muy estrecho para ser presidente, inicia el debate de investidura pendiente de un giro de última hora de ERC

Marcos Pardeiro

Economía Digital

Pedro Sánchez, que ha evitado en todo momento dar explicaciones al comité federal del PSOE de sus negociaciones con ERC, inicia este sábado el debate de investidura que, previsiblemente, acabará con su elección como presidente del Gobierno el martes, 7 de

Barcelona, 04 de enero de 2020 (04:55 CET)

A Pedro Sánchez le toca tragar saliva en el Congreso de los Diputados este sábado —sí, sábado—. El líder del PSOE acude al hemiciclo de forma casi clandestina, en plenas fiestas navideñas y con miles de familias despistadas con los Reyes Magos, para que la Cámara le confíe la investidura como presidente del Gobierno y así poner en marcha su precario ejecutivo de coalición con Podemos.

Precario porque Sánchez ha ligado un margen muy estrecho de votos para sustentar la estabilidad parlamentaria de su gobierno de coalición y porque una parte crucial de estos votos proceden de ERC, que esta misma mañana de sábado, a las 10.30 horas, podría dar un susto al líder del PSOE.

Esquerra ha convocado a su ejecutiva para analizar la reciente decisión de la Junta Electoral Central (JEC) de inhabilitar a Quim Torra y "valorar sus consecuencias en el calendario político inmediato". La iniciativa de ERC provoca escalofríos en el PSOE, que teme una marcha atrás a última hora de los republicanos respecto a su decisión de facilitar la investidura.

Para evitar un cambio de planes de ERC, el PSOE incluso se prestó a atacar a la lógica soberanista de atacar a la Justicia. Embistió contra la JEC por no ser un tribunal, sino un órgano administrativo, y urgió la intervención del Tribunal Supremo para poner a salvo a Torra.

Las complicaciones de Sánchez

El PSOE ya tenía dificultades de sobras para justificar su pacto con ERC, cuyo objetivo es trocear la soberanía nacional, cuando, a última hora de ayer, viernes, vio añadidas nuevas complicaciones tras la resolución de la Junta Electoral.

Torra se declaró en rebeldía ante la JEC y, al poco, los duendes del Palau de la Generalitat —nadie se ha hecho responsable— retiraron durante 20 minutos la bandera de España de la fachada. Casi nada para las tragaderas del PSOE.

Vistos los trances que comporta la alianza con ERC, los otros apoyos soberanistas que Sánchez ha logrado para su investidura son un juego de niños. Así que el 'sí' de PNV y la abstención de Bildu, que también cuestionan la soberanía nacional, pueden pasar por alto este sábado. 

Pero el proyecto de Sánchez no solo es precario por sus apoyos externos, sino también por los internos, ya que dentro de su propio partido existen voces críticas con el pacto cerrado con ERC, el cual abre la puerta a una consulta en Cataluña llena de interrogantes. Dice el PSOE, en boca de su secretario de Organización, José Luis Ábalos, que "una consulta no es un referéndum de autodeterminación", pero la oposición no se cree ni una sola palabra.

Tal día como hoy produce cierta perplejidad ver a Sánchez ante las cámaras negando el pan y la sal a los independentistas. Repasen, si no, estos 20 segundos de una intervención del líder del PSOE correspondiente a la campaña de las generales de abril:

Los líderes de la oposición, de Pablo Casado a Santiago Abascal pasando por Inés Arrimadas, piensan denostar los bandazos y las cesiones del líder del PSOE, y someterlo a un duro examen por su acuerdo con ERC, del cual se desconocen cuestiones tan importantes como el contenido de la consulta. Están convencidos, sea como fuere, de que nada bueno le espera a la España constitucional (obviada en el pacto de PSOE y Esquerra).

Pero mucho van a tener que gritar Casado y compañía para que sus críticas alcancen a la opinión pública en una jornada de cines abarrotados, centros comerciales desbordados y niños sobreexcitados ante la inminente llegada de Sus Majestades de Oriente.

Los números de Sánchez

Sánchez ha impuesto su pacto con ERC al PSOE sin ni siquiera convocar al comité federal. Y los barones socialistas han aceptado guardar silencio para no entorpecer una investidura cogida con alfileres, puesto que los números son muy justos.

El todavía presidente del Gobierno en funciones tiene atados 167 votos favorables a su investidura: los 120 del PSOE, los 35 de Podemos, los 6 de PNV, los 2 de Más País —hoy reaparece Íñigo Errejón en el Congreso—, 1 de Compromís, 1 de BNG, 1 de Nueva Canarias y 1 de Teruel Existe. Y también tiene en el saco, en principio, 19 abstenciones: las de ERC (13), Bildu (5) y Coalición Canaria (1).

Enfrente, tendrá 164 diputados que se oponen a su investidura: los 88 del PP, los 52 de Vox, los 10 de Ciudadanos, los 8 de Junts per Catalunya, los 2 de la CUP, 1 del Partido Regionalista de Cantabria y 1 de Foro Asturias.

Números muy poco holgados como para pasar una sesión de investidura acomodado en la tribuna y en el escaño. Si el guion no depara una sorpresa mayúscula, la primera votación de este domingo se saldará con un rechazo a la investidura de Sánchez, puesto que es necesaria la mayoría absoluta (176 votos) para que prospere, y deberá esperar a una segunda votación el martes (basta que haya más síes que noes).

Sánches vs el Congreso y el Parlament

Así que la primera votación fracasada de este sábado es un daño calculado. Su verdadero problema es el propio debate, puesto que la oposición ya tenía munición de sobras para poner en apuros a Sánchez, y, desde ayer a última hora, tiene artillería pesada.

El independentismo se prepara para dar respuesta inmediata desde el Parlament de Cataluña a la decisión de la JEC de inhabilitar a Torra. Lo hará este sábado por la tarde, en paralelo a la sesión de investidura en el Congreso, y se espera que lo haga desde la desobediencia. Demasiada saliva para tragar, incluso para Sánchez.

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