Iglesias pincha en su ofensiva contra el Supremo

Podemos fracasa con su manifestación ante el Supremo

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Pablo Iglesias apenas congrega a 1.000 personas frente al Tribunal Supremo para protestar por su decisión respecto al impuesto de las hipotecas

Barcelona, 10 de noviembre de 2018 (19:58 CET)

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha sido incapaz de valerse de la resolución del Tribunal Supremo respecto al impuesto de las hipotecas para arrastrar a la multitud que pretendía. El líder de Podemos apenas ha conseguido congregar a cerca de 1.000 personas frente al alto tribunal para criticar su decisión, sin efecto tras el real decreto del Gobierno, de que sea el cliente quien siga pagando el impuesto de las hipotecas

Al respecto del decreto impulsado por Pedro Sánchez, Iglesias consideró que la medida del Gobierno — en vigor desde este sábado —, que obliga a los bancos a asumir el impuesto de actos jurídicos documentados, es “un paso pero no es suficiente”.

Iglesias quiere que se impulse una  ley que reconozca “que a los españoles los bancos les deben dinero”

Y ha ido más allá. Con el sonido de fondo de los manifestantes (“Ladrones, ladrones, ladrones”, “Todo huele mal en este tribunal” y “¿Por qué manda el mercado si yo no lo he votado?”), Iglesias reclamó una ley que reconozca “que a los españoles los bancos les deben dinero”.

En declaraciones a los medios y junto al coordinador general de Izquierda Unida, Albert Garzón, Iglesias explicó que “esta movilización tiene que servir para que el Gobierno y el resto de fuerzas políticas recapaciten”.

Pinchazo para despertar el “resurgir” de la gente

Tras conocerse la rectificación del Supremo el 6 de noviembre, Pablo Iglesias, salió a pescar en río revuelto. Vio en la corrección del TS la posibilidad de desatar una nueva oleada de protestas, en un intento por resucitar de alguna forma el movimiento 15-M.

Fue por ello por lo que convocó la manifestación de este sábado sin apenas tiempo de reacción. Pero la afluencia de este sábado, probablemente condicionada por el decreto del Gobierno, no ha tenido el apoyo que se esperaba en un primer momento, cuando la decisión del Supremo sorprendió y pareció presagiar una ola de malestar social.

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