Quim Torra y Carles Puigdemont durante una de sus reuniones en Bruselas (Bélgica).

Puigdemont se frota las manos con la inhabilitación de Quim Torra

stop

El líder huido contempla una carambola: su regreso a España con la inmunidad bajo el brazo y la sustitución del president inhabilitado

Barcelona, 19 de noviembre de 2019 (04:55 CET)

Lo que Carles Puigdemont no consiguió durante cinco largos meses del año 2018 podría conseguirlo con una carambola que, en su mente, no es descabellada.

Tras las últimas elecciones al Parlament de Cataluña, las del 21 de diciembre de 2017, Puigdemont —que se hallaba huido en Bélgica desde el 30 de octubre de ese mismo año— intentó sin éxito su investidura a distancia. ERC y, en particular, el presidente del Parlament, Roger Torrent, se negó a un procedimiento sin cobertura legal. Así que el líder independentista tuvo que conformarse con alargar su culebrón durante cinco inacabables meses hasta que dejó la presidencia de la Generalitat en manos de Quim Torra.

Torra abanderó desde el primer momento la idea de restituir al gobierno cesado por Mariano Rajoy a través del artículo 155. Pero aquella restitución quedó en papel mojado. El vicario de Puigdemont pronto renunció al envite y, ante el portazo de Rajoy, acabó nombrando un gobierno sin exconsellers huídos ni encarcelados.

Pese a que en realidad esa renuncia de facto ya se había producido mucho antes, Puigdemont admitió finalmente que descartaba volver a aspirar a presidir la Generalitat la pasada primavera.

Lo hizo una vez se confirmó que sería cabeza de lista de la candidatura de Junts per Catalunya (JxCat) a las elecciones europeas. El 13 de mayo, en una rueda de prensa, el expresident afirmó que si salía escogido eurodiputado en los comicios del 26 de mayo renunciaría a su escaño en el Parlament, incompatible con el europeo según establece la LOREG, la ley electoral española. Europa, dijo entonces, era para él "una estación final" en su carrera política.

Pero en política nada —o casi nada— es para siempre, y ahora, al combinar la posibilidad de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJEU) dictamine la inmunidad de Oriol Junqueras con una eventual inhabilitación de Torra si es condenado en el juicio por desobediencia celebrado este lunes, el resultado es un cocktail que puede volver a transformar ese escenario.

Puigdemont y Comín, los beneficiados si se dictamina la inmunidad de Junqueras

Si el TJEU acaba alineandose con las tesis defendidas por el Abogado General del tribunal, Maciej Szpunar, y por tanto dándole la razón a Junqueras y dictaminando que, en tanto que eurodiputado electo, ya gozaba de inmunidad antes de ser condenado, esa resolución no tendría efectos sobre la sentencia de 13 años de cárcel que el Supremo dictó contra el exvicepresidente catalán.

Los que sí saldrían beneficiados son Puigdemont y el exconseller y también eurodiputado electo de JxCat Toni Comín, que, por no haber podido tomar posesión de sus escaños, siguen sin poder acogerse tampoco a esa inmunidad. 

Szpunar consideró en su alegato, presentado la semana pasada, que la consulta que el Tribunal Supremo presentó al TJEU relativa a la inmunidad de Junqueras dejó de tener sentido una vez que se dictó sentencia contra él, pero si se dictaminara que el exvicepresidente debería haberlo tenido, ese blindaje sí que sería aplicable en los casos del expresident y de Comín.Y, en ese caso, ambos podrían volver a pisar territorio español sin ser detenidos.

La sustitución de Torra

Es llegados a este punto cuando hay que añadir al cocktail el otro ingrediente primordial: la inhabilitación de Torra, que obligaría a activar el mecanismo de sustitución del president. Ese mecanismo marca en primera instancia un plazo de 10 días para buscar un candidato a una nueva investidura y, con el vicepresidente Pere Aragonès asumiendo la presidencia en funciones mientras tanto, fija a partir de entonces dos meses de margen para que esta salga adelante. En caso contrario, se convocan elecciones.

La libertad de movimientos que concedería a Puigdemont una eventual inmunidad no le permitiría ser investido, por la incompabilidad entre ser diputado del Parlament y eurodiputado, que se activaría en el momento en que se le reconocieran privilegios asociados a su escaño europeo. Para entendernos: para aspirar a una investidura en la cámara catalana, Puigdemont debería renunciar al escaño europeo, ergo a la inmunidad asociada al mismo. Ergo, podría volver a ser detenido.

Pero ser eurodiputado no es en cambio incompatible con ser candidato. Y, con JxCat sin más activos que el expresident en caso de tener que medirse con ERC en unas elecciones anticipadas en Cataluña propiciadas por la eventual inhabilitación de Torra, Puigdemont podría volver a encabezar la candidatura posconvergente al Parlament.

Cierto que eso también podría hacerlo aunque no obtuviera la inmunidad. Pero solo si los comicios se celebraran antes del 3 de febrero del año que viene, fecha en la que caduca su DNI, según adelantó en su momento El Confidencial. Con el DNI caducado, Puigdemont sería inelegible. Y sin inmunidad, si se plantara en una embajada española para renovar el documento, sería detenido.

Así que una resolución que avalara la inmunidad de Junqueras y unas elecciones anticipadas propiciadas por una inhabilitación de Torra facilitarían que Puigdemont renovara su carnet y, una vez más, su protagonismo como principal pulmón electoral de JxCat.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad