El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, clausuró este jueves la Universitat Catalana d'Estiu en Prada de Conflent (Francia)

Torra pone en peligro su entrevista con Sánchez en otoño

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El presidente de la Generalitat acelera el rumbo de colisión con el presidente del Gobierno antes de concretar los contenidos de su reunión

Marcos Pardeiro

Economía Digital

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, clausuró este jueves la Universitat Catalana d'Estiu en Prada de Conflent (Francia)

Barcelona, 24 de agosto de 2018 (04:55 CET)

La relación entre Quim Torra y Pedro Sánchez está condenada a empeorar y su próxima entrevista —comprometida para otoño, pero sin fecha— peligra. Aunque sus conversaciones tan sólo hicieron que comenzar con una reunión el pasado 9 de julio, el presidente de la Generalitat no está dispuesto a ponérselo sencillo al presidente del Gobierno. Al contrario.

Los últimos días han sido testigo de una creciente escalada verbal por parte de Torra que llena de obstáculos su relación con La Moncloa. Lejos de buscar un clima conciliador, el presidente de la Generalitat se ha encargado en las últimas horas de intensificar el conflicto con las instituciones del Estado, sea por los aparatosos problemas de convivencia que están provocando los lazos amarillos, sea por la postura de la administración catalana respecto a sus "embajadas".

Torra: "No nos moveremos ni un milímetro del compromiso de hacer real la república"

Los gabinetes de ambos presidentes se emplazaron a concretar los contenidos de una futura reunión en el Palau de la Generalitat, pero los avances están siendo mínimos. La prioridad de Torra, ahora misma, es crear las condiciones adecuadas para que la Diada de Cataluña (11 de septiembre) sea una nueva demostración de fuerza del soberanismo y para hacer creíble lo que repite casi a diario: "No nos moveremos ni un milímetro del compromiso de hacer real la república".

Torra se ha negado, hasta la fecha, a que la Generalitat participe en las reuniones multilaterales que el Gobierno emplea para citar a todas las comunidades autónomas y tan sólo piensa dar cuerda a una relación bilateral, cuyos frutos son más que inciertos pese a la mano tendida de Sánchez.

El curso político de Torra

El presidente de la Generalitat tiene ahora entre ceja y ceja su conferencia del 4 de septiembre, que debe trazar el rumbo de un curso político que se encamina, de nuevo, hacia la agitación.

Los soberanistas tienen decidido que hay que subir de temperatura el clima político. Primero con la mencionada conferencia de Torra, luego con la Diada, a continuación con el aniversario del 1 de octubre y, finalmente, con el juicio a los dirigentes independentistas procesados. 

Todo ello dificulta enormemente la relación entre Sánchez y Torra, aunque el Gobierno se resiste por el momento a partir peras con los soberanistas porque quiere los votos del Pdecat y de ERC para aprobar asuntos como la exhumación de los restos de Franco o la modificación de la ley de estabilidad presupuestaria.

Hay otro factor que lo impregna todo y es la cuenta atrás de nueve meses para las elecciones municipales, una cita que los soberanistas pretenden aprovechar para dar uno de sus golpes de efecto. El calendario de la república también cierra el paso a la entrevista entre Sánchez y Torra.

 

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