El ministro de Exteriores, Josep Borrell.

El Gobierno llevará a los tribunales las "embajadas" de Torra

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El Ministerio de Exteriores anuncia un recurso contra el decreto de la Generalitat que estableció la restitución de siete delegaciones exteriores

Madrid, 23 de agosto de 2018 (18:02 CET)

El Gobierno de Pedro Sánchez ha optado por dar un giro a las relaciones que mantiene con la Generalitat y ha empleado para ello al ministro de Exteriores, Josep Borrell, el mayor azote de los soberanistas dentro del gabinete. Borrell acudirá a los tribunales para frenar las "embajadas" catalanas, cuya reapertura anunció el gobierno de Quim Torra hace más de dos meses.

El Gobierno ha comunicado esta tarde que presentará un recurso contencioso-administrativo contra el decreto de la Generalitat diseñado para restablecer sus delegaciones en Reino Unido, Irlanda, Alemania, Estados Unidos, Italia, Suiza y Francia.

El Ministerio de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación (MAUC) será el encargado de interponer este recurso. En un comunicado ha argumentado que la Generalitat "no ha cumplido las condiciones que establece la legislación vigente para la creación de delegaciones de las comunidades autónomas en el exterior" y especifica que la Generalitat no ha comunicado su puesta en marcha al Gobierno.

En concreto, la ley sobre Acción y del Servicio Exterior del Estado establece que "antes de la creación de sus delegaciones en el exterior para el ejercicio de sus competencias, las comunidades deberán comunicar este hecho al Gobierno de España".

El doble discurso del Gobierno de Sánchez

El anuncio de este recurso contra las "embajadas" pone en evidencia el doble discurso que el Gobierno está empleando con la Generalitat. Por una parte, el Ejecutivo de Sánchez se ha empleado a fondo en busca de cierta reconciliación con la Generalitat. 

En este contexto hay que circunscribir la puesta en marcha de la comisión bilateral con la Generalitat, en la que la ministra Meritxell Batet puso sobre la mesa un amplio paquete de medidas (inversiones, traspasos, financiación), así como su apuesta por propiciar el traslado de los políticos presos a cárceles catalanas. Además, el Gobierno ha pasado por alto la reciente ofensiva de Torra y ha aplazado el problema de los lazos amarillos hasta después de las vacaciones ignorando las presiones de PP y de Ciudadanos.

Viendo que la escalada verbal de la Generalitat va en aumento y que el gobierno de Torra está decidido a calentar el ambiente este otoño, el Gobierno ha decidido finalmente enseñar las uñas a la Generalitat con el recurso para frenar las embajadas.

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