Unió 'pasará' de Convergència con su consulta sobre la independencia

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CRISIS EN EL NACIONALISMO CATALÁN

Duran Lleida (c), Joana Ortega (i) y Ramon Espadaler (d) / EFE

Barcelona, 09 de abril de 2015 (23:25 CET)

La dirección de Unió quiere que el precio por su posible fracaso sea el más alto posible. Es decir, en tiempos en que los líderes peligran, como se ha demostrado en el caso de UPyD, con Rosa Díez en el punto de mira de buena parte de la militancia del partido, la cúpula de Unió no renuncia a su posición ideológica: no a la independencia de Cataluña, sí a un acuerdo con el Gobierno central, y sí a la moderación para que CiU pueda recuperar el espacio central que tuvo en la política catalana.

¿Es eso posible en estos momentos? Josep Antoni Duran Lleida y su equipo de dirigentes más fieles creen que lo pueden conseguir. Este jueves trató de explicitarlo el presidente del consejo nacional de Unió, Josep Maria Pelegrí, conseller de Agricultura, aprovechando un acto que para el partido es un símbolo: el aniversario –hace 77 años-- del fusilamiento de Manuel Carrasco i Formiguera, una víctima de las dos Españas que se enfrentaron en la Guerra Civil.

Coraje para no supeditarse "a ningún tercero"

Pelegrí reclamó el "coraje" de la militancia de Unió, para defender el perfil propio del partido, sin necesidad de supeditarse "a ningún tercero". Pero fue más concreto: "No tenemos que complacer a los que quieren acelerar a toda prisa y tampoco a los que quieren menospreciar lo que pasó el 9 de noviembre", en alusión a Esquerra Republicana, o la CUP, pero también a buena parte de Convergència Democràtica, y también al PP.

El dirigente de Unió insistió en que el partido democristiano seguirá siendo "un partido incómodo", y que mantendrá su idiosincracia.

¿Pero, se tomará alguna decisión?

Pero Duran Lleida deberá tomar alguna decisión. El partido ya ha puesto en marcha todos los mecanismos internos para garantizar la consulta del 14 de junio a su militancia. El 18 de abril el consejo nacional aprobará el reglamento de la consulta interna. Habrá 21 puntos de votación y 24 mesas repartidas por todo el territorio.

La dirección desea someter a votación una pregunta, larga, que se responda con un sí o con un no, o la abstención, y que no deje de lado "la posibilidad de negociar con el Gobierno central". En ese sentido, Unió aún no ha traspasado la línea que sí ha franqueado CDC y ERC, con la hoja de ruta ya acordada si obtienen la mayoría absoluta en las elecciones del 27 de septiembre.

Una pregunta para marear la perdiz

También el sector soberanista del partido cree que puede trazar, todavía, un puente con el Gobierno central. Antoni Castellà, miembro del comité de gobierno de Unió, y secretario de Universidades del Govern, entiende que se debería plantear una pregunta con tres opciones: reforma constitucional para llegar a una confederación (el objetivo histórico de Unió); convertir Cataluña en un estado independiente para llegar a esa confederación, o ser un estado independiente.

 ¿Quiere marear la perdiz Duran Lleida? Por ahora sigue ganando tiempo.

Todo está a punto en Unió para preparar la consulta, pero podría suceder que no se llegara a celebrar. Lo que tiene claro la cúpula del partido es que esta vez "pasará" de Convergència, y tomará una decisión sin pensar en el pasado con el socio de federación.

 

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